Mensaje con el sol

30 junio, 2009

1 comentarios  

Adoro cuando te conviertes en sueño, para que ambos soñemos juntos.
Me encanta cómo me acaricias cuando, en forma de hada, me haces el amor soñando.
Me vuelves loco cada vez que vienes y me tocas, y me duele cuando te alejas.
No sé bien qué eres, salvo mi salvación en esta eternidad de condena.
Ruego al sol que te lleve mi lamento, que te apiades de mí, y que vuelvas a abrazarme...







Mensaje que el sol entregó a Lyda,
de parte de Dristan McKeltar, convertido en piedra...

Diblitz, el chamán goblin, y el Collar de Dominación de Dvalon

25 junio, 2009

2 comentarios  




Todo estaba en completo silencio. Desde los arbustos secos y retorcidos se vía la torre solitaria. No era más que un puesto de avanzada, el primer territorio que los pielesverdes conquistarían a los elfos, en una maniobra táctica que dejaba mucho que desear. Los orcos, a su estilo, habían avisado que venían, en lugar de aprovechar una ventaja que habría sido de gran ayuda, y es que así se aseguraban una buena pelea. Diblitz, el chamán goblin, se haría con la torre vigía y regresaría con las cabezas de los elfos que encontrara ensartados en su lanza. Ese sería el mejor báculo de hechicero. Sólo tenía que lanzar un conjuro después sobre aquellas cabezas podridas y alcanzaría gran poder. Levantó una mano, indicando a dos de sus muchachos que batieran el terreno. Los más cercanos sonrieron, agradecidos por el honor, y con sus arcos en mano saltaron de los arbustos y corrieron hacia la torre. Al verlos acercarse, Diblitz pensó que cuando las cabezas que ensartara en su lanza se pudrieran, debería ir renovándolas, y disfrutó con la imagen mental, de sí mismo presionando los cráneos elfos para atravesarlos con la punta de metal de su báculo-lanza.

Los dos goblins, llegaron hasta el pie de la torre, sin ver a un alma, y miraron atrás. Uno se encogió de hombros, doblando la cabeza, y el otro hizo la seña de despejado. Después, el grupo salió de los matorrales resecos y se acercó. Diblitz se temió que los elfos, muertos de miedo, hubieran abandonado la torre a su suerte... Mientras, uno de aquellos dos, se acercó a la puerta de entrada a la torre, y la abrió con facilidad. El chamán lo vio internarse en la oscuridad, seguido del compañero, y después, cerrarse de un portazo. Todo el grupo se detuvo. Los dos goblins se perdieron en el interior. Los demás se miraron, y al poco, continuaron.

El chamán comenzó a pronunciar una palabras que ninguno entendió, sintiendo la magia en las yemas de los dedos. Debían ser una veintena, además de cinco guerreros goblins motados en arañas gigantes. Éstos, se acercaron más rápido, desde el flanco oriental, montando aquellas horrendas criaturas. Una de las bestias, de un salto, se encaramó a uno de los muros de la torre, y trepó hasta arriba. Fue entonces cuando un silbido rompió el silencio, y aquel guerrero goblin que montaba a la araña, cayó al suelo desde lo alto, con una flecha clavada en la cara. La araña se encabritó, y comenzó la pelea. Allá a lo alto varios elfos oscuros saltaron sobre la bestia y una lluvia de flechas derribó al menos a ocho goblins a pie. Diblitz sonrió, ahí estaban los elfos, escondidos como ratas, esperando, y entonces lanzó su conjuro, una masa de energía verde salió de sus manos, dirección a ala torre. La explosión en lo alto hizo volar a la araña, a otra que ya había trepado, y a algunos de los elfos. Tres cuerpos cayeron inertes, pero dos, como felinos, aterrizaron y saltaron armados con cuchillos. Los que iban a pie se lanzaron encima de ellos, y el combate fue breve, pero bellísimo. Varios bailes de cuchillos curvos, y cinco goblins cayeron. Un brazo verde fue a parar junto a Diblitz, que ya pronunciaba de nuevo aquellas palabras. Sólo le quedaban la mitad de sus hombres, y aquellos elfos acabaron con otros dos cuando la masa de magia surgió de sus manos una vez más. Un elfo cayó muerto. Dos arañas se tiraron por el que quedaba y acabaron con él, pero ya estaban hasta el cuello, y aquello acabaría en masacre. La puerta se abrió, y de dentro, tres elfos oscuros aparecieron, sin detenerse a mirar. Rebanaron pronto alguna vida goblin, mientras uno, el que vestía de dorado, corrió saltando primero sobre una de las arañas, matando a jinete y a bestia, para dirigirse al chamán. Éste se puso nervioso, y apunto estuvo de huir, pero el siguiente hechizo ya estaba surgiendo, y lo lanzó. La masa verde se estrelló contra la torre, reduciéndola a escombros, cuando el elfo la esquivó. Parecía que volaba, y al chamán no le dio tiempo a nada más. Cuando se quiso dar cuenta estaba en el suelo, con el elfo encima, y dos cuchillos manchados de sangre verde en el cuello. Miró alrededor y ni uno de sus hombres quedaba, salvo una araña que daba muerte a uno de los elfos. Nada podía hacer, pronunció unas palabras mágicas, cuando el otro le dio un golpe con al culata del cuchillo derecho. Se le llenó al boca de sangre y no pudo pronunciar ni una más. Tras ellos, la araña caía ensartada por varias flechas. Todo había acabado ahí, y Diblitz se preparó para morir.

Cuando los guerreros elfos oscuros se acercaron, el que los gobernaba se levantó, y le dio la espalda dejándolo ahí tirado. ¡Lo iban a dejar vivir!

- Ponedle el collar. Nos lo llevamos.- Dijo el elfo al alejarse hacia sus caídos.

Entonces dos se acercaron, pero el chamán ni forcejeó. A su cuello le colgaron un collar plateado, cuyas anillas parecían hechas de absoluta armonía... Se le fue nublando la vista, hasta perder la consciencia. Y todo se desvaneció para Diblitz sin alcanzar a darse cuenta que a veces era mejor morir en combate...




Esta es la continuación al trasfondo de la campaña de warhammer que jugaremos este verano: El Día de la Sangre. La primera parte la podéis leer aquí. Pronto el desenlace, listo para que la campaña sea jugada, entre Joey y yo, él cn elfos oscuros, y yo con orcos y goblins.

Es una pena que tengamos que esperar a agosto para jugar, pero para entonces ya voy preparando esto, ansioso por la batalla...

Mapa del Día de la Sangre

23 junio, 2009

2 comentarios  

Tras la ausencia, por la que ruego disculpas, y es que el final de curso está siendo intenso, regreso con la campaña de warhammer que estábamos preparando para este verano.

Os vengo a presentar el mapa de campaña, que me ha quedado un tanto cutre, pues lo he hecho con el editor de mapas del Herores of Migh and Magic II, y no permite imprimir pantalla desde su aplicación, y claro, me las he visto y revisto para lograr lo que os muestro...
En todo caso, gracias al bichejo que me ha ayudado, este es el resultado.




Además, mostraros la página de la campaña, con las reglas, los territorios, etc:





En breve terminaré el trasfondo, que lo pondré aquí, en el blog. Para recordar, comenzó aquí.
Además de añadir lo acontecido en esta guerra en la historia de Mi Mundo.

Bueno, pronto vuelvo con más, que ahora empezaré a estar mejor de tiempo.
Saludos!
Darka.

La Voz del Demonio II

08 junio, 2009

2 comentarios  

Continua de: La Voz del Demonio I


(...)


Lyda, acudo a ti porque ambos tenemos un anhelo por conseguir, porque los dos queremos algo prohibido. Algo inaccesible.- La voz calló un segundo, para continuar.- Esa impotencia, es lo que nos une, Lyda de Lis…- A medida que Lyda fue formulando sus interrogantes en su cabeza, el demonio los fue respondiendo. La voz le aterraba, pero al mismo tiempo no le amenazaba. El miedo nunca desapareció, pero cada palabra que escuchaba en la oscuridad le acercaba más a la feroz criatura. - Lyda, yo puedo hacer que logres cualquier deseo. Mi alimento es mi secreto, mi codicia los anhelos mortales, mi conexión con el mundo la impotencia de las personas… Si me ayudas, yo puedo ayudarte. Cumplir el mayor deseo de un cualquiera siempre es tarea sencilla para mí, y el precio siempre es alto. En tu caso, Lyda, necesito de ti más de lo que cualquier otro podría darme…- Lyda no puedo evitar sentirse intrigada, y él lo supo.- Yo te ofrezco la eternidad con él. Y a cambio sólo has de liberarme de mis necesidades… El guerrero que te espera en forma de piedra, ya hizo un pacto conmigo. En mi mano está liberarlo. Sólo has de hacer cuanto necesito de ti.- Lyda dejó escapar en su mente un pensamiento arriesgado.- Debes liberarme en el mundo, Lyda. Debes hallar la forma de traerme a tu mundo. Cuando esté ahí, podré hacer que estés con el guerrero de las montañas altas para siempre. En mi mano está liberarlo. Y en tu mano liberarme a mí. Cumple esta promesa, y yo cumpliré con mi parte…

Ambas mentes permanecieron un instante infinito en silencio, negociando, calculando consecuencias, aceptando y rechazando deseos incontrolables, hasta que Lyda formuló un pensamiento en positivo. Aquello selló el trato en la bruja y el demonio. Sólo tenía que lograr invocarlo en el mundo, y podría estar con el guerrero al que ya amaba, tanto, como para firmar sobre su vida con el demonio…

Sellado el trato, la voz no volvió a sonar en su mente… Entonces la vela se encendió, devolviendo la luz a la estancia. Lyda se encontró tendida en la cama, sudando y bien despierta. Aquella noche no volvería a dormir. Todo había sido real, o no. En sueños o en la realidad, había hecho un trato con el demonio que pensaba cumplir. Se levantó de la cama y caminó hasta la vela. Se quedó observándola un rato, largos minutos que se consumieron como la cera, desvaneciéndose en el aire. De pronto, lanzó un soplido que lo dejó todo a oscuras. Regresó a la cama y quedó pensativa, hasta que las primeras luces del alba, horas después, aparecieran en su bosque, en su casa, y en su vida… Nada sería igual desde aquella noche.


La Voz del Demonio
Lyda de Lis. Historia de una Estatua de Piedra
Darka Treake

La Voz del Demonio I

03 junio, 2009

2 comentarios  

Lyda escuchó una voz en sueños que le llamaba. Escuchó claramente su nombre, donde no alcanzaba a ver absolutamente nada. Una sola palabra repetida, desde una garganta profunda y áspera, invisible: Lyda, Lyda, Lyda. Una vez más, la bruja se despertó en la noche. Estaba en su habitación, tumbada en su lecho, bocarriba y medio tapada. La vela seguía encendida, pero titilaba como mecida por una brisa inexistente. Entonces, escuchó la voz otra vez: Lyda… Sólo que esta vez no soñaba. La vela bailó ágilmente, para apagarse al instante. Todo quedó a oscuras, y Lyda casi siente parársele el cuerpo, el corazón, y la vida.

- Lyda…- Aquella voz la mantuvo paralizada un rato. Estaba segura de escucharla. Estaba segura de estar despierta. Estaba segura de estar en su cama y de estar escuchando su nombre. Y lo peor de todo… Estaba segura de estar sola en su casa.- Lyda…- Otra vez. Ella dejó de respirar. No veía nada, sólo sentía el contacto con las sábanas, su corazón latir a punto de salírsele del pecho, y su cuerpo paralizado del horror.- No temes a la oscuridad, Lyda…- Aquello ya era imposible. La voz articuló esas cuatro palabras, desde una garganta que no existía, entonando con cuerdas vocales imposibles.- Me temes a mí… Siempre lo has hecho. Siempre has sabido que acecho en la oscuridad, me escondo entre tus miedos, ante tus ojos cuando no puedes ver… Y aunque has intentado huir de mí, te he alcanzado.

Lyda no podía hablar, no moverse ni hacer nada, salvo mantenerse con vida ante ese terror que la empujaba a salir huyendo de su propio cuerpo, de aquel momento, incluso a enfrentarse a la muerte por escapar de esa voz infernal. Deseó poder abrir la boca, pero sus labios no respondieron. Pronunció mentalmente, sin vocalizar:- ¿Quién eres?

- Ya conoces mi nombre, aquél con el que me llaman algunos. Tengo múltiples y a la vez ninguno. Para ti soy el miedo, y la impotencia… Me conoces desde siempre, me has escuchado sin verme, y siempre te he acompañado en la oscuridad…- La voz respondió a ésta y tantas preguntas como Lyda se formuló en la cabeza. Y ella se imaginó dos alternativas, o había perdido la cordura, o era un demonio que habitaba en sus sueños más remotos.- La cordura te acompaña, como este momento, que es real. Cierto es que en tu cultura me llamarían demonio, pero las connotaciones temerosas que el sólo concepto provocan no nos ayudarán en este intercambio de intenciones… En todo caso, esa es tu respuesta, soy un demonio esperando a poder nacer, sabiendo que jamás lo lograré…- La voz pareció apenada, incluso, dentro de lo horrenda que sonaba en aquel momento imposible.


El arco de entrada

26 mayo, 2009

2 comentarios  

Las dos brujas iban caminando por el bosque más frondoso del continente. Era una selva en que la llovizna era constante, insanciable, y que a penas dejaba ver el sol, pero que alguna vez era posible encontrar ambos fonómenos entrelazados. Aquella mañana, Lyda y Gudrun, estaban a punto de presenciar uno de esos fenómenos. Movidas por diferentes motivaciones, caminaban juntas hacia un destino tan común como remotamente alejado. Lo que iban a hacer era algo que ninguna deseaba, y que ambas ansiaban terminar, y olvidar.

El bosque, aquella mañana, regaló a las brujas uno de esos momentos que pocos pueden apreciar. Uno de esos en que has de encontrarte en el momento preciso en el lugar preciso, o te lo pierdes. Es posible que el bosque fuera consciente de su presencia entonces, y por ello les otorgara con aquella visión espectacular. Entre las nubes bajas y su llovizna surgió un rayo de sol, suficiente para evocar todo un haz de luz multiculor... El arcoiris que apareció frente a ellas, colina abajo, fue impresionante. Era un semicírculo perfecto, y ambas se maravillaron, aunque por unos minutos no dejaron de caminar, ni hablaron, hasta que Gudrun, la bruja orcglud, rompió el silencio.

- ¿Conoces, Lyda, el secreto del arcoiris?

Ella miró a la bruja deforme. Era tan horrenda que sin dudar, devolvió la mirada al arcoiris, una visión que contratstaba agradablemente con el rostro negro de la bruja.
- He oido que en su base habita un duende,- Lyda calló un segundo, al acordarse de Sebah, y para evitar apenarse, continuó hablando.- y que aquel que consigue llegar hasta allí, puede hacerse con su tesoro.

La bruja orcglud comenzó a reir, primero escupiendo y después estornudando, como si se ahogara.- ¿Y lo guarda en un caldero?- Siguió riendo, hasta que no pudo más.- No, Lyda. El secreto del arcoiris es que es un arco de entrada...- La bruja pelirroja se quedó perpleja, sin comprender.- Aquel que logra atravesar el arco de entrada, ese semicírculo que desaparecerá en unos minutos, a medida que nos acercamos, puede viajar en el espacio. Cada vez que ves un arcoiris frente a ti, es porque hay otros seis arcoiris en otros lugares del Mundo. Siempre se abren siete puertas, y aquel que atraviesa una, y pocos los han logrado, sale por cualquiera de las otras seis puertas multiculores...

Lyda no podía dejar de mirar el haz de luz semicircular. Era tan bello...

- Ese es el verdadero secreto del arcoiris, Lyda de Lis.



Ciudad del Reo: Callejero

11 mayo, 2009

3 comentarios  




Hola!

Últimamente no tengo mucho tiempo para venir por aquí, muy a mi pesar (es la recta final del curso, y estoy hasta arriba)... Pero no por ello dejo de ocuparme en mis cosas. He estado trabajando en la Ciudad del Reo (sí, he decidido cambiarle el nombre, ya me diréis qué os parece). He subido ya los apartados para los lugares de la Ciudad del Reo, así como un mapa interactivo para visitar la ciudad. Quiero tener esto terminado antes de volver a Palma, para primeros de julio (previsiblemente), así utilizarlo como escenario para que juguemos otra aventura.

Bueno, quería enseñaros lo que he hecho. Aquí os dejo el enlace al Callejero (el índice de los lugares que los PJs podrían visitar en la Ciudad del Reo) y el mapa interactivo, en formato pdf descargable.

Espero que os guste!!

Autorretrato

28 abril, 2009

3 comentarios  

La falda del volcán ofrecía pocos días soleados, pocos días como aquél. Las nubes, que atravesaban el continente velozmente, se detenían al toparse con la monatña más alta de aquel mundo recóndito. En torno a ella, se establecían, y aquel que ascendía la empinada ladera lo suficiente, podía apreciar un mar de nbes que a menudo cubría el horizonte, sin dejar ver las bastas tierras que se extendían hacia el sur, cubriendo la Selva de Agana.

Aquella mañana era diferente. El sol lucía radiante, y Lyda, al despertar, no pudo evitar salir al jardín a disfrutarlo. La bonita muchacha llevaba unos días preocupada. Últimamente se sentía diferente. Su conocimiento de la magia mutable había cambiado. Cada vez sabía más, y sus secretos se le iban desvelando, pero ello traía consecuencias. El hecho de poder convertirse en un pajarillo rojo y volar entre los árboles, era demasiado tentador como no hacerlo amenudo, y Lyda iba sintiendo la parte oscura que toda magia conlleva...

Una vez, recordaba, su madre le contó que conocía a un hechicero ilusionista. Al parecer, éste había perdido la cordura, pues con su magia era capaz de engañar los sentidos, y hacer que se viera u oyera aquello que no existía. Llegó a crear los olores más increíbles, y las más impresionantes visiones. Podía incluso hacer aparecer cientos como él mismo, para engañar a los asaltantes... Pero la magia de la ilusión tenía una pega, uno corría el riesgo de engañarse a sí mismo, de perder la razón y de creer que existía lo que él mismo había creado... Este hechicero estaba sufriendo las consecuencias de la magia.

Y Lyda pensaba que le estaba sucediendo lo mismo. La magia mutable era diferente, y la pérdida de la cordura giraba en torno a otras secuelas... Lyda sentía que a veces su verdadera forma era diferente a la de su cuerpo esbelto y precioso. Las alas de pajarillo le parecían sus brazos, su piernas a menudo las sentía en la forma de las raices de las plantas en que era capaz de transformarse, y su cuello parecía más largo de lo normal, como el los monstruos reptiles que tanto adoraba.

Le había ocurrido ya varias veces, que tras escpársele varios hipos seguidos, se convertía en una horrorosa figura, sin querer, y hasta que n se tranquilizaba, no era capaz de volver a su estado original. Era algo que le aterraba, estaba perdiendo el control... Pero ella adoraba su magia, conocerla era algo que ansiaba, y manejarla algo con lo que disfrutaba. Tenía que encontrar el modo de controlarla.

Su pérdida de identidad, le hicieron sentirse muy desconsolada. Pero aquel día que había nacido, tan brillante, parecía brindarle la oportunidad de regocijarse con su vida, con su conocimiento. No pensó en volverse un águila y sobrevolar el volcán, ni en un roedor y corretear entre los helechos. Decidió, sino, dibujarse a sí misma, así como se sentía, y como más quería sentirse. Lo que ella era, y lo que quería ser.

La magia no era más que magia. Ella sería más fuerte, podía con ello. Se sentó en su jardín, sobre el pasto, con un lienzo de pergamino, y una pluma húmeda, y comenzó a dejar que el arte y la magia fluyeran por sus trazos...





Autorretrato
Lyda de Lis

Cuentos de La Alhambra

18 abril, 2009

9 comentarios  

La Alhambra desde el barrio de El Albaicín


Si algo hay en estas leyendas que lastimen la credulidad del escrupuloso lector, debe mostrarse indulgente recordando la naturaleza de estos lugares. No cabe que espere encontrar aquí las mismas leyes de la probabilidad que rigen los comunes escenarios de la vida diaria.
Sólo ha de recordar que camina por los salones de un palacio encantado y que todo es terreno fantástico...


Wahington Irving
Cuentos de La Alhambra





.

La Gomera. 4 al 6 de abril'09

07 abril, 2009

3 comentarios  

Este fin de semana lo hemos pasado en la Isla de la Gomera (oeste de Tenerife). Ha sido un finde mágico, precioso, agotador y revitalizante a la vez… La Gomera es una isla pequeña, pero muy alta. Sus costas escarpadas, con playas de arena negra o callaos, contrastan con sus altas cumbres boscosas… En el centro de la isla, el Parque Nacional de Garajonay, un bosque mágico de laursilva, con árboles retorcidos cubiertos de musgos y líquenes, con bellos arroyos y helechos por doquier… Sin duda, inspira a crear los más escalofriantes relatos de terror, donde los malos de cuento se moverían a sus anchas, libres de extender su maldad…

Nosotros tomamos un barco de Fred Olsen en el puerto de Los Cristianos (realmente empezó en Santa Cruz con el ferry bus de la misma compañía). El viaje de ida vuelta nos ha salido por 50€ aprox. por ser residentes. A eso de las 9.30 de la mañana del sábado atracábamos en el puerto de San Sebastian de la Gomera, pero los de Fred Olsen están tan bien organizados que ni avisan, y en escasos minutos zarpamos sin nosotros desembarcar… Sí, sí, como leen señores. ¿Empanados o a bordo de una mierda de compañía? El trayecto inesperado nos lleva hasta Valle Gran Rey, una población al suroeste de la isla. Pasamos allí la mañana del sábado. Del puerto de las Vueltas paseamos hasta la Playa, comimos allí y regresamos al puerto para tomar el barco de vuelta a San Sebastian a las 4. Es mejor el trayecto en barco que en bus, mucho más rápido y de precio similar. Valle Gran Rey es bonito, aunque muy turístico. Debe su nombre por ser donde vivió uno de los últimos grandes reyes guanches, al cual le tienen erigida una estatua: Hauatacuperche.

Ya en San Sebastian, nuestra intención era caminar hasta la playa de la Guancha (como a una hora por la costa, dirección Playa Santiago), para acampar y pasar la noche. Pero a riesgo de quedarnos sin luz, abortamos el plan y decidimos pasar la noche allí mismo. Nos hemos alojado en el Hotel Torre del Conde (por unos 60€ aprox.), que debe su nombre a la torre que aun recuerda a Fernan Peraza, Conde de la isla en el siglo XV.
Para mí, visitar San Sebastian era importante, ya no por ser paso obligado de llegada a la isla, sino porque es un puerto histórico. En sus aguas fondeó Cristóbal Colón en 1492 antes de partir a lo desconocido, así como en sucesivos viajes a América. Además, otros grandes lo usaron como puerto para aprovisionarse ante largas travesías: Hernan Cortés, Francisco de Pizarro o Vasco Núñez de Balboa…
Nosotros cenamos en su playa de callaos, hasta que se hizo de noche y nos fuimos a dormir, pues estábamos agotados.

El domingo, al despertar, corriendo de las oficinas de turismo a la estación de guaguas, (informarse aquí es de locos) para al fin tomar la línea 1 (dirección Valle Gran Rey) hasta bajarnos en Pajarito, donde comienza nuestra caminata. Debían ser las 12, cuando partimos del Alto del Contadero, a través de un sendero que nos llevará de sur a norte a través del parque nacional de Garajonay, la región que todos llaman Bosque del Cedro: precioso.
Es un bosque de laurisivilva mágico. El sendero nos lleva descendiendo hasta la ermita de Nuestra Señora de Lourdes, cruzando el arroyo del cedro varias veces, entre árboles y rocas cubiertas de musgos verdosos. Los árboles retorcidos nacen por todas partes, estás en pleno bosque virgen. En la Era Tercaria, estos bosques cubrían la cuenca del Mediterráneo, hoy ya sólo existen aquí. Es un lugar que me cuesta describir… Increíble.

Tras un descanso en la ermita, llegamos ya tarde al Caserío del Cedro. Allí, en el camping-restaurante de las Vistas pasamos la noche. Es un sitio extremadamente barato, no sé si por ser un lugar recóndito (lo que le hace además muy agradable) o por la escasa amabilidad de los que allí trabajan… Literalmente nos echaron del restaurante por llegar tarde a cenar (eran las 9 de la noche).

Antes de eso nos aventuramos a descender el barranco del Cedro, para ver el salto de agua que tanto anuncian. Ahora que estoy en casa, de vuelta, me alegro de haberlo hecho, pero en aquel momento, no se lo hubiera recomendado a nadie, ni loco. La bajada consiste en una escalera pedregosa y empinada, a lo largo de todo un acantilado, muy bonito a la vista continua del salto de agua, pero realmente fatigosa. Y la subida de vuelta… No quiero contaros. La cascada al final, en el Embalse de los Tiles, no es para tanto.

Hasta entonces disfrutamos dos días soleados, perfectos. Para entonces, una niebla remontó el valle y cubrió los cielos un tiempo, hasta que por la noche asomaron las estrellas y la luna creciente. Al día siguiente una nube baja nos acompañó todo el día.

Partimos a eso de las 9.30, tras un café de la borde camarera del camping, tomando el Camino de San Juan: una marcha muy recomendable, aunque muy dura.
Comienza el sendero en el mismo camping, subiendo, internándose en el bosque de laurisilva de nuevo. Al dejar el bosque, se debe tomar un camino de tierra para vehículos que sigue la cima de la montaña, hasta desviarse de nuevo en el sendero. Ahí comienza la dura bajada, con vistas continuas al valle de Hermigua. La bajada es realmente bonita, entre montañas, con la playa al fondo, y la ermita y el pueblo de Hermigua justo debajo. Es una pena la parte en que se atraviesa un monte quemado, en el verano, creemos, de 2007, y que ya da señales de irse recuperando. Allá donde hubo muerte, ya crece el verde de la vida.
El sendero lleva, a duras penas, en una continua pendiente, a la ermita de San Juan, muy austera, aunque preciosa por su situación, en lo alto de una loma baja, sobre el valle…
Ya en Hermigua, tras un descanso obligado (se nos escapó la guagua!!), regresamos a San Sebastian, donde comemos y tomamos el ferry de vuelta…

Estamos realmente agotados, muertos, reventados, pero sin duda alguna, ha valido la pena. La Gomera es mágica.



En unos días subiré más fotos para acompañar este relato del viaje. De momento os pongo algunas representativas aquí:




San Sebastián de La Gomera


Tenerife desde el Parque Natural de Garajonay





Bosque de El Cedro (Garajonay)


Salto de Agua de El cedro


Ermita de San Juan (Hermigua)