La Ciudad de Esslnesse - Tercera Parte

29 enero, 2012

La Ciudad de Esslenesse
(Parte III) 


Alarico caminó lentamente más allá del límite del campamento, entrando en tierra de nadie. Aquella explanada nevada se extendía solitaria, hasta terminar en las altas murallas de la ciudad de Esslnesse, cubierta por aquella espesa neblina matutina. La antaño ciudad elfa, ahora ocupada por los pridonios, ya fue en su época la ciudad más poderosa de la Tierra de Tronia. La primera torre que los elfos levantaron en la orilla norte del Esselnian, dio lugar a la gran ciudad que era ahora. Aquél primer asentamiento databa de la Edad de los Elfos, cuando los hombres aun no tenían consciencia de sí mismos, y ahora lo llamaban el Baluarte de los Legionarios. Más tarde fue construida la primera ciudad, levantando la primera muralla, tiempos en que fue levantado también el hermoso palacio que la coronaba. La ciudad prosperó, y bajo el gobierno de Einat, Señor de Esselnsse la ciudad creció, con las obras que taparon el Río Esselnian, dejando la ciudad sobre él. Además, se levantaron varios fuertes, unidos por una alta muralla, para proteger a sus habitantes... A los pridonios les costó mucho conquistarla, y él sabía que también sería difícil ahora. 

- Está todo listo, mi Rey.- Jeriel era uno de sus mejores guerreros, y aunque le superaba en edad, le era fiel sobre cualquier cosa. Los hombres le seguían, tanto como a él mismo, pero no le importaba, pues todos luchaban juntos contra los pridonios, por arrebatarles todo aquello. 

- No todo.- Le respondió Alarico.- Elige un preso. Algún asesino o violador. Y que lo envíen con un mensaje. 

- ¿Qué mensaje? 

- Que le digan a Honorio que quiero hablar con él...- Alarico sonrió a Jeriel, y éste le siguió con una carcajada. Ambos se dieron las manos, y a modo de despedida, Alarico volvió a hablar.- Prepara a tus hombres. Este día que nace es el acordado. 

El otro asintió, y se marchó a prepararlo todo. Los hombres ya se despertaban en las tiendas, montadas tres días atrás a lo largo y ancho alrededor de los muros de la ciudad. Alarico había dispuesto a su ejército al norte; las tropas de Ladd llegaron por ambos lados del río, desde el este, y ahora continuaban rodeando Esselnesse, hasta cerrar el sitio junto a los ejércitos venidos desde Bronosa, que aunque en menor número, habían acudido a la contienda. Numerosos señores de la guerra visigonotes se encontraban aquella mañana alrededor de la ciudad, unidos bajo el mando de Alarico, que acaba de ordenar el comienzo de la batalla. Dos jinetes corrieron a lo largo de la formación levantando la nieve a su paso, ocultos por la niebla, portando los últimos planes de batalla y la orden del comienzo del bombardeo. Se giró hacia su ejército, y vio cómo todos se preparaban, eran varios millares de hombres, que junto a los ejércitos de Ladd y Bronosa convocaban allí a por lo menos cincuenta mil visigonotes. 

Horas más tarde, esa misma mañana, toda aquella ingente cantidad de guerreros se lanzaría a la carga, corriendo hacia la ciudad. Las catapultas, que no habían cesado de bombardear la ciudad en los últimos días, lo harían con más agresividad. Las torres de asedio avanzarían en el centro de los ejércitos, y las flechas volarían en ambos sentidos. Las catapultas pridonias harían acopio de su homólogas, y no pararían de arrojar rocas sobre el ejército visigonote, que marcharía en masa cubriendo la nieve hasta entonces impoluta...


Extraído de La Paz de Cartesse

La Ciudad de Esselnesse - Segunda Parte

23 enero, 2012

La Ciudad de Esslenesse
(Parte II) 



Nos tienen rodeados.- Honorio, Augusto de Pridonia, golpeó la mesa con el puño sobre un mapa de la Provincia de Tronia. Estaba desplegado abarcando toda la mesa, y en el centro, estaba Esslnesse. Era un mapa antiguo, de cuando sus antepasados, unos cuatro siglos atrás, les arrebataron esa tierra a los elfos. En él se mostraba toda la Tierra de Tronia, con las fronteras que por aquel tiempo delimitaban la Provincia, cuando aun Bouronne no había sido conquistada. A Honorio le disgustó usar aquel mapa, pero era el que le habían traído, y dudaba de si alguno de sus esbirros se atreviera a bromear con aquella situación. Con todo, había sido actualizado, y tenía garabateados pueblos y ciudades que en aquel tiempo no existían. Sobre Esselnesse había clavado un pendón púrpura con el símbolo imperial, además de banderas por cada una de las legiones que había en la ciudad, que no eran más que cuatro. Sobre Gordisone, Ladd, Bronosa y Bouronne había pendones naranjas, aunque este último tenía el escudo visigonote, indicando la posición de Alarico.- Maldita sea...- Dijo para sí. Estaba rodeado de seis hombres de confianza, además de por los centinelas, en las paredes de la cámara. Era una sala enorme, donde hermosas columnas elfas levantaban una bóveda que se alargaba varias docenas de pasos en el interior del Palacio de los Emperadores, al norte de la ciudad de Esselnsee. Había tapices en las paredes, mostrando escenas de batallas pasadas, de los tiempos en que el Imperio conquistara la ciudad. Valientes legionarios, entre héroes de renombre, derrotando a elfos y arrebatándoles aquellas tierras para siempre. Observó la figura de Caludio Julio, primer César de Pridonia, en un telar que representaba la fundación del Imperio... Suspiró. Aquellos hombres habían combatido por la Tierra de Tronia, dado sus vidas, y su memoria, para que él la convirtiera en polvo. En un recuerdo...

- ¿Qué dice la nota, mi Augusto?- El que habló era Prodóximo, César de Pridonia, que portaba su equipo de batalla completo, como si la batalla fuera a comenzar ahí mismo.

- Es Gordisone...- Honorio volvió a suspirar, maldiciendo por dentro.- Se ha salvado media legión, que regresa. Pero los batidores interceptaron un mensaje para Alarico. Va a atacar con la próxima luna. ¡Y yo acabo de perder a seis legiones!- Volvió a dar otro puño sobre el mapa, enfurecido.- Él está en Bourone.- Añadió señalando al pendón naranja.- Pero atacará también desde Ladd y Bronosa. Estad seguros de eso.

- Tenemos legiones de refuerzo, mi Augusto, y armaremos milicia.- El Cónsul Agasta Atiro era el encargado de la guarnición de la ciudad, y bajo su mando había dos legiones. La Novena y la Quinta legiones correspondían directamente al César y a él. Honorio lo observó, tal vez calculando con cuántos efectivos contaban más.

Llevó su mirada hasta Pravianne, donde otras tres banderitas púrpuras simulaban hondear.- Enviad un mensaje al Cónsul Tadío, quiero a sus tres legiones aquí. Ya. En catorce días no llegarán, pero si establecen un sitio, nos serán de ayuda.- Uno de los seis hombres abandonó la sala de inmediato.- Atiro y Prodóximo, preparad a vuestros hombres. Reunid a todo el que pueda levantar un arma, y subirlos a esas murallas dentro de catorce días, porque no vamos a dejar que nos quiten también Esslnesse. Yo nací en esta ciudad, y en ella moriré de anciano, gobernando este Imperio. ¡¿Está claro?!- Ese  último grito no hacía falta, y todos se sobresaltaron. Al momento, saludaron al Augusto, y se marcharon del salón por el final de la bóveda. Honorio se quedó callado primero, pero mientras iba encolerizando dejó de reprimirse las ganas, y lanzó un buen grito de rabia, mientras arrugaba aquel mapa obsoleto, rasgándolo por donde pendones y banderas marcaban puntos estratégicos. Y cuando quedaron clavados sobre la madera de la mesa, sin sentido aparente, Honorio calló de nuevo, dirigiéndose hacia el pendón naranja donde antes estuvo Bouronne, para arrojarlo con ansia al fuego de la chimenea...



Extraído de La Paz de Cartesse
Crónicas de la Guerra de los Mil Años



Para leer la continuación de este relato:

La ciudad de Esselnesse

15 enero, 2012

Hace tiempo que no vengo por aquí. Voy a tratar de darle vidilla al blog, porque últimamente lo tengo abandonadísimo. He pensado narraros la conquista de Alarico I, Rey de los Visigonotes, sobre Esselnesse, la ciudad pridonia más poderosa de la Tierra de Tronia. Todo ello forma parte de una de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, que por nombre lleva La Paz de Cartesse.
Hoy os traigo el comienzo de ese capítulo del cuento, para ir mostrándolo próximamente.
Además, os dejo el mapa de la ciudad de Esselnsse en ese momento (año 315 en el Calendario del Viejo Mundo), que lo he hecho estos días. A ver si os gusta!












Bourone. Año 315 

Aquel invierno había sido muy duro en aquella región del Mundo. Las estepas que se extendían hacia el sur de la ciudad de Bourone, más allá del Río Bringuidamo, estaban cubiertas de nieve. En aquellos doce largos años, desde que conquistaran la ciudad, jamás habían visto nevar de aquella manera. Las aguas del río bajaban gélidas, con los deshielos de las lejanas Montañas del Anochecer, en oriente, donde terminaba el Viejo Mundo. Ahora corría una ventisca nocturna, que bailaba haciendo remolinos sobre la helada. Aquella primavera no tendrían con qué comer, y Alarico lo sabía tan bien como los millares de soldados que albergaba la ciudad. Un copo de nieve fue a detenerse en su mejilla, haciéndole estremecer. Parecía que iba a comenzar a nevar de nuevo, pero el Rey de los Visigonotes no se inmutó. Su enorme tamaño contrastaba con el de la mujer, que no le alcanzaba la barbilla. Estaban cogidos con ternura, para darse calor, cubiertos con una enorme manta, formando un único bulto sobre las murallas de la ciudad. El paisaje era hermoso, con aquella estepa yerma, completamente blanca, y el cielo plagado de estrellas. La luna alcanzaba a iluminarlo todo desde el cielo, aunque en su recorrer, pronto se ocultaría tras los nubarrones que venían del oeste, amenazando con volver a descargar aquel polvo blanco congelado.

- ¿Qué vamos a hacer la próxima primavera?- Preguntó ella. Su rostro estaba bañado por la plata de la luna llena, y se veía muy hermosa. Era una muchacha joven, que Alarico veía a menudo. Se amaban en secreto, aunque todos lo supieran, pero él no deseaba el matrimonio, pues no quería nada que le atara, distrayéndole de su mayor ambición, conquistar toda la Tierra de Tronia.

- No te preocupes por el grano o el pasto, mi bonita. Aguesta, nuestra Diosa de las Estaciones, está castigando a los pridonios, sin darse cuenta de que los visigonotes también estamos aquí. Pero no importa, deben tener muchos alimentos almacenados en Esselnesse, es la ciudad pridonia más poderosa en la Tierra de Tronia. ¿Cuántas bocas tendrán que alimentar allí?- Se detuvo a suspirar, exhalando un largo vaho que se evaporó en la noche.- Cuando acabe este invierno, honraremos a Aguesta y a Nëmor en los salones de esa ciudad, mi nena, y la próxima primavera será próspera.

Ella no dijo nada, sólo deseó que su Rey tuviera razón, y lo abrazó con cariño. Estuvieron así un poco, observando aquel paisaje desolado, mientras caían los primeros copos de nieve, traídos con la brisa. Había deseado tanto ese momento, y no pensaba dejar que aquel invierno helado se lo estropeara. Al poco de ocupar Bourone, Estilicón, César de Pridonia, había establecido un asedio al sur de la ciudad, que duró cinco años. Pero durante el tercer año de sitio, Alarico logró convencer a los señores visigonotes que aun vivían al otro de la muralla. Por el este, las bestias se acercaban, y aquello era insostenible, así que al fin los últimos visigonotes se le unieron, y con el comandándolos, lograron conquistar los territorios pridonios al este de la Tierra de Tronia. Así se hizo con Gordisone desde Meridia, dando un duro golpe al Imperio, pero cuál fue la sorpresa del Rey Visigonote cuando se enteró de que Estilicón había muerto, agonizando en su lecho de algún mal que nadie supo curar. Aquella noche celebraron mucho en los salones de Gordisone. Sin Estilicón, el sitio duró dos años más, pero no lograron nada. Alarico había conquistado Ladd a occidente, Bronosa al sur, el Bosque de Lindsey, y aunque había sido incapaz de tomar Firlanitx, tenía rodeada Esselnesse. Y pensaba ver entrar la primavera desde allí. La luna terminó alzándose en el cielo negro, ocultándose tras aquella nube que terminó por cubrirlo todo. Ya sólo faltaban catorce noches. Con la luna nueva sus ejércitos de Ladd, Bronosa y Bourone se encontrarían ante los muros de la ciudad pridonia de Esselnesse, y no les darían tregua. 

Extraído de La Paz de Cartesse 


Para leer la continuación de este relato:



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La invasión de Alarico I

04 diciembre, 2011

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El otro día os mostraba el plano de la Tierra de Tronia en el S. IV, pero he ido más allá. Para poder ambientar bien el cuento, he marcado los ataques que hicieron los visigonotes para conquistar estas tierras, y los intentos pridonios de evitarlo. Como imagino que es un poco lioso, he puesto el texto explicando la invasión.
A ver si os gusta!!!
Os recuerdo que este plano sirve para ambientar La Paz de Cartesse, una de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, pero además, engrosará la cartografía de Mi Mundo, que podeis encontrar en el Atlas Histórico.




Tierra de Tronia

28 noviembre, 2011

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Hola!!
Como sabeis, estoy trabajando en una nueva Crónica de la Guerra de los Mil Años. Su nombre es La Paz de Cartesse. Ya os he hablado de sus dos personajes protagonstas, Alarico I, Rey de los Visigonotes, y Honorio, César Augusto de Pridonia. Para ayudarme, y ayudaros, a ambientar el cuento, estoy trabajando en los mapas de la invasión visigonote, en el Siglo IV, durante la Guerra de los Mil Años.
Este mapa que os muestro es en ese momento, con las principales ciudades y pueblos que habitaban los pridonios y visigonotes por ese tiempo.
Pronto os muestro el plano de los movimientos de tropas durante la conquista!!


Para saber más sobre este cuento:

Monográfico: Honorio, Augusto de Pridonia

20 noviembre, 2011

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 * Nota: Para orientarse con los lugares, consultar plano del Viejo Mundo AQUÍ


Flavio Honorio, Cónsul de Esselnesse y Bronosa, Augusto de Pridonia
(Esselnesse, 284 - Cartesse, 358)


Honorio nació en Esselnesse, en el corazón de la Tierra de Tronia, y fue uno de los hijos, junto a su hermano mayor, Arcadio, de Teodosio I, último César y Emperador de Pridonia. A la muerte de Teodosio, en 295 tras una larga enfermedad, le dejó el imperio a sus dos hijos, y así Honorio fue nombrado César Augusto, a la edad de 10 años. Como el imperio era tan inmenso, y difícil de llevar, y ante la imposibilidad de decidirse por uno, Teodosio I, decidió que sus dos hijos heredaran el Imperio, y que gobernaran juntos. Los dos hermanos se llevaron bien, salvo en algunas ocasiones. Así, Arcadio fue llevado al este, a hacerse cargo de los ostrogonotes y helenos, mientras que Honorio fue llevado a Cartesse. A ambos se les asignó un maestro, al que nombraron César, y que les sirvió como comandantes de todas las tropas. Estilicón fue el maestro de Honorio, quien le enseñó a combatir y a gobernar. Y aunque Honorio y Arcadio siempre mantuvieron el poder, en ese año el Imperio de Pridonia se convirtió en una Tetraquía. Honorio creció a la sombra de Estilicón, hasta el punto de que lo hizo casar con su hija María, y aunque aprendió mucho de él, siempre deseó acompañarlo a presentar batalla a los visigonotes, que ocupaban el este y el norte de la Tiierra de Tronia, después de que en el año 300 cruzaran el Limes (vieja la Muralla de los Reyes). En 304, harto de los impedimentos de Estilicón, Honorio decidió partir a la Tierra de Tronia, para vérselas con Alarico, que hacía llamarse Rey de los Visigonotes. La batalla se libró en Esselnesse, la mayor ciudad pridonia en la Tierra de Tronia, y su ciudad natal. 305 fue el año en que los visigonotes la conquistaran, y Honorio, viéndose derrotado, huyó de regreso a Cartesse. Poco después, tal vez porque no soportaba tal humillación, Honorio mandó arrestar y matar a Estilicón. Lo hizo en un arrebato, pues quería ejercer el poder legítimo que éste le había usurpado, y así en 308 acabó con su vida. Aquello significó casi el campo abierto para Alarico, que en el año 319, tras una larga campaña, conquistó la ciudad portuaria de Pravianne. El Rey visigonote, robando una flota pridonia, cruzó el canal, y desembarcó en la Gran Isla de Pridonia. Honorio entonces se temió lo peor. Sus legiones estaban dispersas, y muerto de miedo, ordenó que todos regresaran a Cartesse, a defenderla. Alarico no tardó en llegar hasta allí con un numeroso ejército, para establecer un largo sitio. La firmeza de las legiones pridonias, y la libertad que los habitantes de Cartesse tuvieron, con el puerto libre, y con Alarth como fuente de aprovisionamiento, mantuvieron a los visigonotes fuera de sus muros hasta 339, cuando aparecieron los elfos. La mismísima Señora Mielina, Reina de Eslián, con quienes mantenían una alianza desde hacía más de un siglo, dijo venir a apoyar la paz entre pridonios y visigonotes, y Honorio, viendo que no podría acabar con Alarico, fio en los elfos su mejor arma. Los elfos, juntos a los enanos, acudían a firmar un tratado que los uniera a todos, pues seguir combatiendo entre ellos, teniendo todos un enemigo común iba a terminar mal. Así, Alarico firmó la paz a regañadientes, y Honorio y él se aliaron a los elfos, enanos y demás pueblos libres del Viejo Mundo contra los vesorianos. Lo llamaron la Paz de Cartesse (339) y supuso el comienzo de la reconquista del Viejo Mundo, que terminaría con las bestias más de un siglo después. Honorio, tras aquello, partiría a combatir a la Tierra de Tronia a los vesorianos, pues ya habían cruzado el Limes también, y hostigaban a los visigonotes, ahora aliados suyos. Al final murió en 458, en su palacio de Cartesse, sintiéndose orgulloso de haber podido mantener a Pridonia libre...


Honorio es un personaje de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, en concreto de La Paz de Cartesse, el cuento en el que estoy empezando a trabajar. Espero pronto poder contaros más cosas. 
Puedes leer también sobre Alarico I.

Monográfico: Alarico I, Rey de los Visigonotes

19 noviembre, 2011

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* Nota: Para orientarse con los lugares, consultar plano del Viejo Mundo AQUÍ


Alarico I, Rey de los Visigonotes
(Ghen, 270 - Ghen, 346)

Nace en Ghen (vieja Guenburgo), territorio pridonio al este de la Muralla de los Reyes, pues allí habitaba su pueblo, los baltingos, un grupo de gonotes que moraban las tierras al norte de Tronia, a este y oeste de la muralla. Tiempo atrás, en 204, se libró la Batalla de Roncesvelle, en que su pueblo luchó a favor de los pridonios, en contra de otros gonotes. Tras aquello, se levantó la Muralla de los Reyes, que los pridonios llamaron el Limes, que significaba frontera. Cuando tenía veinticinco años acaudilló a un ejército, aliado de los romanos, y se autoproclamó único Rey de los gonotes (295). Logró hacerlo sin que Honorio y Arcadio, Augustos de Pridonia, lo supieran, pues no eran más que unos niños. Así, Alarico, tras pactar con los pueblos baltingos, cruzó la Muralla de los Reyes y marchó sobre los territorios que los visigonotes aun mantenían, pues los vesorianos los hostigaban por el este. Allí los unificó a todos, algunos comprados, otros derrotados, y los demás aliados por miedo. Alarico I se llamó, y fue conocido por el deseo de amasar más tierras. Cuando tenía el gobierno de los visigonotes, hizo un intento fallido de atacar el norte de la Tierra de Tronia (299), donde habitaban los baltingos, a modo de federados con Pridonia. Pero ante aquello, los pridonios expulsaron a todos los baltingos al otro lado de la Muralla. Pero en el año 300, lograría cruzarla, atacando Meridia (vieja Puerta de los Caballeros). Logró asediarla por ambos flancos, cruzando en persona el Bosque de la Calma, al sur de la Muralla, y atacando desde el este con una gran hueste visigonote. La caída de Meridia hizo que el Imperio de Pridonia se fijara en él, y desde ese momento Honorio, Augusto de Pridonia, y su esbirro, Estilicón, serían su mayores enemigos. Alarico logró conquistar poco a poco la Tierra de Tronia, y en 319 cruzó el canal en naves pridonias, pues los visigonotes no eran diestros en el mar, desembarcando en la Gran Isla. Los ejércitos pridonios fueron inútiles, y al final Alarico logró alcanzar Cartesse. El asedio duró muchísimo tiempo, y ninguno de los dos cedió. Honorio, que permaneció allí, con Cartesse sitiada, logró aguantar, pues Alarth siempre fue libre, a pesar de los intentos visigonotes de conquistarla. Y el odio entre ambos creció, hasta que en 339 Honorio le pidió la paz a Alarico, pues los elfos de Laentis-Anne, y los enanos de las Montañas del Anochecer se lo habían pedido. Alarico, viendo que si rechazaba la oferta, Honorio se aliaría a los elfos, aceptó el trato. Ese año se firmaría la Paz de Cartesse, y desde entonces los pueblos libres combatirían a los vesorianos. Pero Alarico, durante el tratado, hizo prometer a Honorio que después de aquello, le entregaría su vida, pues Cartesse habría caído en sus manos si los elfos no hubieran intervenido. Además, le exige que tras su muerte él sea el general máximo de las legiones de Pridonia. Con todo ello, y para asegurar la alianza, Honorio le entregó a su hermanastra, Aelia Gala, en matrimonio. Ella nunca lo amo. Su muerte llegó en 346, tras una victoriosa campaña, en que expulsaron a los vesorianos del norte de la Tierra de Tronia, que en aquel tiempo casi la habían conquistado. Su último deseo se cumplió, y falleció en Ghen, su aldea natal, a la edad de setenta y seis años.



Alarico I es un personaje de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, en concreto de La Paz de Cartesse, el cuento en el que estoy empezando a trabajar. Espero pronto poder contaros más cosas. 
Mañana os traigo a Honorio!!

Héroes de la Guerra de los Mil Años

06 noviembre, 2011

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Ésta es la Relación de Grandes Héroes y Villanos de la Guerra de los Mil Años, en que os enumero a las grandes personalidades que participaron en la contienda. Aun estoy trabajando en ella, así que iré actualizándola al ir completándola. No significa que estos sean los únicos personajes importantes en la historia, sólo aquellos que alcanzaron más fama y renombre. Advierto que puede contener spoilers, esto es, información que no debiérais saber sobre las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, pero me arriesgaré ;)

La última actualización de esta relación de héroes y villanos fue el 11 de noviembre de 2011.




Relación de Grandes Héroes y Villanos 
de la Guerra de los Mil Años

Relación de grandes héroes y villanos de la Guerra de los Mil Años



Alarico I, Rey de los Visigonotes
Älassar Magno, Rey de Ilhan, y Señor de los Desiertos de Ceniza y de Perittia

Athal, Señor de la Marca de Utha: (Rordam, -197 - Utha, -57) Athal nació en Rordam, la ciudad de cual soberanía regentaba su padre. Cuando los pridonios la conquistaron, en -120, fue nombrado Señor de la Marca de Utha, y encomendado por la misma Señora Mielina, a defender la Península de Ëslinor de los pridonios. Participó en ambas batallas, durante la caída de Rordam (-120), y en -57, cuando los pridonios conquistaran Utha, matándole.

Azarus, Gran Brujo de Teth Nolin
Azräel, el Ángel

Barraghok, Señor de la Tribu del Hueso Roto: (Monte de la Tribu del Hueso Roto, 387 - Paso de los Abismos, 425) Barraghok fue un orco que nació en el monte de la Tribu del Hueso Roto, y que pronto ganó notoriedad, enfrentándose a su Señor, en 409, por el poder de la tribu. Tras acabar con su vida, se hizo con el mando de la tribu, que representaba el mayor aliado de los vesorianos en el sur de las Montañas del Anochecer, pues protegían el Paso de los Avismos, que unía el Viejo Mundo con los Páramos de las Estrellas. Barraghok, que sabía la pieza clave que representaba en el juego, se mantuvo firme y fiel al Ladrón de Almas, deteniendo a los enanos hasta el año 425, cuando por fin la alianza entre enanos, hombres y elfos de todo el Viejo Mundo logró derrotarlo. Al parecer, fue el mismo Thor-Lunn, el Rey Único, quien acabó con Barraghok tras un combate en que éste supo hacerle frente.

Césaro, Pretor de Cartesse: (Cartesse, -79 - Cartesse, -22) Césaro fue un importante militar de la República de Cartesse, que conquistó grandes territorios en la Península de Ëslinor a los elfos de Laentis-Anne, participando él mismo en batallas tan cruciales como las conquistas de Utha, en -57, y la Batalla de las Tortugas, en -46, cuando tomó el sur de la ciudad elfa de Prolia, fundando allí Gran Prolia, para la República de Cartesse. Césaro fue además, padre de César Augusto, primer Emperador de Pridonia (-27).

Claudio, Emperador de Pridonia
El Ladrón de Almas, Da-Lao

El Ladrón de Almas, Hëdor: (Karah, la Ciudad Oscura -1054 - Iftir, -229) Hëdor fue el Señor de Karah, la Ciudad Oscura, y de todos los Páramos de las estrellas, desde el Siglo XI hasta su muerte, en -224. Su extrema longevidad se debió a que era el portador de la Ladrona de Almas, una espada mágica, que además le daba su nombre. Atacó la Tierra Oriental de Catai, pero rechazado por los elfos de Gelidén, y los hombres de Catai, decidió atacar el oeste, desencadenando así la Guerra de los Mil Años. Hëdor, que comandó a todos los vesorianos, ocupó las Montañas del Anochecer, aliándose con los pielesverdes, y estableciendo fuertes puntos defensivos, como la Torre de Gorloth (-397) en el norte. Pero cuando por fin se decidió a invadir el Viejo Mundo, atacando Iftir con un numeroso ejército, Da-Lao, uno de sus propios hombres, lo derrotó en combate, dándole muerte y ocupando su lugar (-229).

Evilized, el Demonio Resentido imaginado en la Envidia de Orgod

Fannygorn, el Supremo: Fannygorn fue un poderoso demonio que Odín, la Bella, trajo al Mundo, durante la Batalla de Aluadinia, en el año 52. Era un monstruo gigantesco, cuya breve aparición desató las plagas y peores epidemias, además de la Tormenta de los Tres Años, que desoló el Mundo entero por ese tiempo. Vivía preso en el Libro de las Bestias, y fue invocado una vez más, durante la Batalla de las Bestias (456), cuando desapareció con el libro.

Ghundard, Señor de la Calavera Llameante
Honorio, Rey de Esselnesse y Bronosa, César de Pridonia
Koragk, Matabestias
Lendaia, la bruja del pelo azul
Mielina, Reina de Eslián, Señora de la Alta Estirpe de Laentis-Anne
Mileto, Rey de Silera

Odín, la Bella: (Bosque Oscuro de Alorn-Toth, -516 - lugar y fecha de muerte desconocidos) Odín fue una bruja que nació en el Bosque Oscuro de Alorn-Toth, entre los gonotes, pero su familia huyó hasta la Torre de Ihren, pues los vesorianos se aceraban a su bosque. Allí creció y vivió Odín, y siendo ya anciana, encontró la forma de mantenerse joven, y vivir para siempre. Consiguió una planta cuyas flores le daban la juventud y la belleza más increíbles, y además, le permitía evitar la muerte. Cuando el Ladrón de Almas la encontró en la Torre de Ihren, decidió mantenerla a salvo, pues Odín sabía cómo traer demonios al Mundo, y ése era un bien que los vesorianos apreciaban. Así, se unió a las bestias, y las siguió en su invasión del Viejo Mundo. Al final Odín terminaría recluida en la Torre Invisible, en el Bosque de las Brujas, nadie sabe hasta cuándo... Ella traería a muchos de los demonios que el Ladrón de Almas mandó a la guerra, incluso participó en algunas grandes batallas, como la captura de Lanthas, durante la Batalla de las Almas en -15; en la Batalla de Aluadinia, en 52, momento en que invocó a Fannygorn, el Supremo, por vez primera; y en la Batalla de las Bestias, cuando lo hizo por vez segunda...


Ptolomeo, I Faraón de la Dinastía Ptolemaica: (Ilhan, -367 - Tebas, -30) Ptolomeo fue un aristócrata y militar heleno, que junto a Älassar Magno conquistó los Reinos de Perittia a los aqueménides (-332). A la muerte de Älassar Magno, Rey de Ilhan y Leraro, y Señor de los Desiertos de Ceniza y los Reinos de Perrittia, estallaron las Guerras de los Diádocos, pues todos los sucesores, incluido Ptolomeo, se disputaron el imperio que dejaba. Ptolomeo, viendo que hacerse con el imperio era imposible, se aseguró de proteger los Reinos de Perittia. Así, cuando en -305 la guerra terminara, sería nombrado Primer Faraón de la Dinastía Ptolemaica de Perittia. En aquella tierra, que antaño perteneció a los elfos de Gelidén, quienes adoraron a Sshul, Dios de la Muerte, ahora se decía maldita. Allí aun quedaban muchos vampiros, descendientes de aquella civilización ya extinta, y por ello, Ptolomeo cayó bajo la sombra de Sshul, y fue convertido en vampiro por una de sus amantes. Así, éste alcanzó la no vida, y su muerte no llegó hasta el año -30, cuando César Augusto, que sería más tarde el Primer Emperador de Pridonia, lo lograra derrotarlo, anexionándose los Reinos de Perittia, como una provincia pridonia.

Quíos, Martillo de Acero: (Kron-Odor, - 607 - Karak-Athor, 237) Quíos nació cuando los enanos aun moraban la Superficie, y sus reinos se extendían por todas las Montañas del Anochecer, y aun hacia el sur, sobre las Montañas de los Lamentos. Cuando Thüril, el Rey Único, decidió huir de la superficie en -600, pues se aproximaban los vesorianos, los Reinos Enanos del sur decidieron quedarse. Kron-Odor fue uno de ellos, donde vivía Quíos. Los enanos oscuros, los llamaron, pues se rebelaron contra el resto de Reinos Enanos, y jamás se ocultaron bajo la montaña. Pero entre ellos no siempre hubo paz, llegó el momento en que las disputas comenzaron, sin saber qué camino seguir, y si seguirlo juntos, pues aquellos reyes enanos ya no debían obediencia a un único soberano sobre ellos. Así estalló la Guerra del Acero, que terminaría cuando Quíos los unificara a todos, ya por la fuerza o bajo alianzas dudosas, sometiéndolos al fin a todos, y terminando con la guerra, en -98. Quíos entonces decidiría unirse a los vesorianos, y para junto a ellos, someter a los habitantes del Viejo Mundo. Pero los enanos en realidad nunca desearon descender de sus montañas, y aunque Quíos combatió junto al Ladrón de Almas en diferentes ocasiones, no logró demasiadas victorias. Al final moriría durante la batalla de Karak-Athor, en 237. Quíos, Martillo de Acero, como sería nombrado en contrapartida al Rey Único, reconquistaría la ciudad de Burgheon (-112) a los helenos, poco antes de convertirse en Rey de los enanos oscuros.

Teodorico, el Ámalo, Rey de los Ostrogonotes: (Amalia, 36 - Düredar, 102) Teodorico fue un hombre perteneciente a la rama de los gonote, que reuniendo un poderoso ejército, cruzó las Montañas Desoladas, invadiendo la Meseta de Issonia. Conquistó la Ciudad-Estado de Düredar (75), y ocupó todas aquellas tierras que desde hacía siglos pertenecían a los helenos, aquellos que se hacían llamar issonios. Ambos pueblos se mezclaron, y la civilización resultante fueron los ostrogonotes, que siempre vieron en Teodorico como su fundador.

Thor-Lunn, el Rey Único: (Karak-Lunn, 13 - Karak-Lunn, 684) Thor Lunn nació en el Subsuelo, pues seis siglos atrás Thüril, el Rey Único y soberano de todos los enanos había decidido huir de la Superficie, pues comenzaba la Guerra de los Mil Años, y no estaba dispuesto a soportarla. A su muerte en 116, Thor Lunn, que contaba 103 años, fue nombrado Rey Único, y decidió regresar a la Superficie, para recuperar sus Reinos sobre la montaña, y a expulsar a las bestias y pielevesverdes, que ocupan aquel territorio desde que se marcharan. Thor Lunn marchó a la guerra, participando de importantes batallas, como la defensa de la Torre del Recuerdo en 211, la reconquista de Karak-Athor, en 237, o la Batalla de las Bestias, en 456, cuando los vesorianos fueron finalmente derrotados.

Thüril, el Rey Único

Ulara, el Demonio Resentido imaginado en la Tristeza de Orfgod: (Teth, Nolin, -1253 - lugar de su muerte aún desconocido, 1269) Ulara fue uno de los Demonios Resentidos, predestinados a destruir el Mundo para Orfgod, un poderoso Dios. Fue invocada mucho antes del comienzo de la Guerra de los Mil Años, en la Torre de Teth Nolin, en -1253, pero se vio implicada en la contienda, pues el Ladrón de Almas le pidió a Azarus, gran Brujo de Teth Nolin que les ayudara. Ulara aun no estaba preparada para la devastación que marcaba su destino, pero aun así, participó en notables momento, como la Batalla de las Almas, cuando las bestias tomaran Lanthas, en -15.


El Ritual de las Trece Brujas

25 octubre, 2011

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Últimamente estoy trabajando mucho en las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, concretamente en el Creador de Mundos, que trancurre en el año 52, cuando el Ladrón de Almas conquistó Aluadinia, invocando a un poderoso demonio que casi la destruye.
Hace tiempo que no aparezco por aquí, así que al menos quería dejaros este fragmento del cuento, que además, creo, será el prólogo a las Crónicas, anque aun no estoy seguro.



Como dictaron las profecías, ha llegado el momento, Fannygorn se aproxima, asomándose desde el infinito, otorgando exclusivos poderes de los dioses, a sus seguidores mortales más fieles...

Y allá, en el negro horizonte, en el fondo de la oscuridad, se levantan los mortales teniendo a sus firmes pies invocados demonios, de horrorosas formas y terribles aspectos, con sus enormes y escuálidas alas rojas o negras, sacados de otras dimensiones, con la fuerza de Fannygorn...

Y entonces se cumplirá la eterna promesa, aquellos ridículos mortales, esbirros de “El Supremo”, levantarán la gran puerta, la unión entre el mísero mundo terrenal en que mi atrapada alma se encuentra, y el más allá: la tierra del lamento y el inocente sufrimiento, la dimensión demoníaca que atraerá demonios del porte de montañas, que dejarán un rastro de muerte y corrupción a su paso, huellas marcadas por el dolor de miles de generaciones innecesarias, cuyos descendientes se olvidarán de lo que fue su estúpida vida en armonía e inalterada paz... ¡Escuchad esta palabra, esta ridícula palabra! ¡Oh sí escuchadla, porque su significado va a quedar, por la mano de Fannygorn, olvidada en la memoria de las leyendas y los cuentos para asustar!... 




Gurrein Lunvar durante el Ritual de las Trece Brujas
(extraído del Libro de las Bestias)

Crónicas de la Guerra de los Mil Años

18 septiembre, 2011

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Hola!
Vengo a contaros progresos que he ido haciendo estos meses en las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, a cuya escritura he regresado tras un pequeño lapso. Como sabeis, el cuento está formado por varios relatos acontecidos a lo largo de un periodo de, aproximadamente, un milenio. Durante aquel tiempo, las bestias invadieron gran parte del Viejo Mundo, en un momento en que sus habitantes, hombres y elfos, estaban en plena expansión. A lo largo de ese tiempo se sucedieron cruentas guerras en todo el Viejo Mundo, y todos sintieron sus azotes... Cuando las bestias amenazaron con la conqusta total, los hombres y los elfos se unieron bajo una misma bandera, e hicieron retrocederlas. La guerra terminó tras la llamada Batalla de las Bestias, acontecida en las Torres de Isnara, cuando los vesorianos fueron expulsados del Viejo Mundo.

Así, a lo largo de todo el cuento, voy contando lo que les ocurría a algunos de sus protagonistas, pues innumerables son los personajes y lugares de esta historia. Para explicarlo mejor, para mostrároslo, he hecho un plano del Viejo Mundo, con los diferentes movimientos de las poblaciones, las conquistas y los exilios... Son doce planos consecutivos de todo el Viejo Mundo, y el norte del Continente Nuevo de Ülathar, pues hasta allí se apreciaron las consecuencias de la Guerra de los Mil Años. Os los muestro más abajo.
Además, he hecho una Línea del Tiempo de la Guerra de los Mil Años, con los principales hitos ocurridos durante este periodo oscuro. En ella se presentan ordenados cronológicamente para organizar mejor el cuento, y facilitar la lectura. También os la muestro más abajo en esta entrada.

Ya tengo escritos algunos de los relatos que formarán el cuento, tengo otros a medias, y varios en la cabeza. Se ordenan cronológicamente de la siguiente manera, atendiendo al calendario de los hombres del Viejo Mundo.

-397  
La Torre 

-308 
La Torre del Recuerdo 
La Corona Radiante I  

-74  
El Palacio de las Cigüeñas 

-3 
Ilan'Dui 
La Corona Radiante II  

52  
El Creador de Mundos 

117 
El Paso Norte del Muro de Ëslinor 
La Corona Radiante III  

196 
Koragk, Matabestias 
La Corona Radiante IV 


208
El Secreto del Monstruo

209 
Thor-Lunn, el Rey Único
La Corona Radiante V  


300
La Paz de Cartesse

456
La Batalla de las Bestias
La Corona Radiante VI  




Por supuesto, este índice no es definitivo, probablemente surjan otros relatos para narrar. Espero pronto poder contaros más sobre este cuento que me tiene entusiasmado. Contar lo que ocurre en todo un continente de Mi Mundo, a lo largo de mil años, no es fácil, pero estoy disfrutando muchísimo.
Tanto, que incluso estoy escribiendo algunos relatos paralelos, que no se incluirían en la historia final, pero que responden algunas preguntas de ella.

A continuación os muestro los planos del Viejo Mundo durante la Guerra de los Mil Años, y la Línea del Tiempo con los principales hechos ocurridos durante ella.
Espero que os gusten!!


Viejo Mundo durante la Guerra de los Mil Años




Línea del Tiempo de la Guerra de los Mil Años





Para saber más:



Lipsum

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29 enero, 2012

La Ciudad de Esslnesse - Tercera Parte

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La Ciudad de Esslenesse
(Parte III) 


Alarico caminó lentamente más allá del límite del campamento, entrando en tierra de nadie. Aquella explanada nevada se extendía solitaria, hasta terminar en las altas murallas de la ciudad de Esslnesse, cubierta por aquella espesa neblina matutina. La antaño ciudad elfa, ahora ocupada por los pridonios, ya fue en su época la ciudad más poderosa de la Tierra de Tronia. La primera torre que los elfos levantaron en la orilla norte del Esselnian, dio lugar a la gran ciudad que era ahora. Aquél primer asentamiento databa de la Edad de los Elfos, cuando los hombres aun no tenían consciencia de sí mismos, y ahora lo llamaban el Baluarte de los Legionarios. Más tarde fue construida la primera ciudad, levantando la primera muralla, tiempos en que fue levantado también el hermoso palacio que la coronaba. La ciudad prosperó, y bajo el gobierno de Einat, Señor de Esselnsse la ciudad creció, con las obras que taparon el Río Esselnian, dejando la ciudad sobre él. Además, se levantaron varios fuertes, unidos por una alta muralla, para proteger a sus habitantes... A los pridonios les costó mucho conquistarla, y él sabía que también sería difícil ahora. 

- Está todo listo, mi Rey.- Jeriel era uno de sus mejores guerreros, y aunque le superaba en edad, le era fiel sobre cualquier cosa. Los hombres le seguían, tanto como a él mismo, pero no le importaba, pues todos luchaban juntos contra los pridonios, por arrebatarles todo aquello. 

- No todo.- Le respondió Alarico.- Elige un preso. Algún asesino o violador. Y que lo envíen con un mensaje. 

- ¿Qué mensaje? 

- Que le digan a Honorio que quiero hablar con él...- Alarico sonrió a Jeriel, y éste le siguió con una carcajada. Ambos se dieron las manos, y a modo de despedida, Alarico volvió a hablar.- Prepara a tus hombres. Este día que nace es el acordado. 

El otro asintió, y se marchó a prepararlo todo. Los hombres ya se despertaban en las tiendas, montadas tres días atrás a lo largo y ancho alrededor de los muros de la ciudad. Alarico había dispuesto a su ejército al norte; las tropas de Ladd llegaron por ambos lados del río, desde el este, y ahora continuaban rodeando Esselnesse, hasta cerrar el sitio junto a los ejércitos venidos desde Bronosa, que aunque en menor número, habían acudido a la contienda. Numerosos señores de la guerra visigonotes se encontraban aquella mañana alrededor de la ciudad, unidos bajo el mando de Alarico, que acaba de ordenar el comienzo de la batalla. Dos jinetes corrieron a lo largo de la formación levantando la nieve a su paso, ocultos por la niebla, portando los últimos planes de batalla y la orden del comienzo del bombardeo. Se giró hacia su ejército, y vio cómo todos se preparaban, eran varios millares de hombres, que junto a los ejércitos de Ladd y Bronosa convocaban allí a por lo menos cincuenta mil visigonotes. 

Horas más tarde, esa misma mañana, toda aquella ingente cantidad de guerreros se lanzaría a la carga, corriendo hacia la ciudad. Las catapultas, que no habían cesado de bombardear la ciudad en los últimos días, lo harían con más agresividad. Las torres de asedio avanzarían en el centro de los ejércitos, y las flechas volarían en ambos sentidos. Las catapultas pridonias harían acopio de su homólogas, y no pararían de arrojar rocas sobre el ejército visigonote, que marcharía en masa cubriendo la nieve hasta entonces impoluta...


Extraído de La Paz de Cartesse

23 enero, 2012

La Ciudad de Esselnesse - Segunda Parte

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La Ciudad de Esslenesse
(Parte II) 



Nos tienen rodeados.- Honorio, Augusto de Pridonia, golpeó la mesa con el puño sobre un mapa de la Provincia de Tronia. Estaba desplegado abarcando toda la mesa, y en el centro, estaba Esslnesse. Era un mapa antiguo, de cuando sus antepasados, unos cuatro siglos atrás, les arrebataron esa tierra a los elfos. En él se mostraba toda la Tierra de Tronia, con las fronteras que por aquel tiempo delimitaban la Provincia, cuando aun Bouronne no había sido conquistada. A Honorio le disgustó usar aquel mapa, pero era el que le habían traído, y dudaba de si alguno de sus esbirros se atreviera a bromear con aquella situación. Con todo, había sido actualizado, y tenía garabateados pueblos y ciudades que en aquel tiempo no existían. Sobre Esselnesse había clavado un pendón púrpura con el símbolo imperial, además de banderas por cada una de las legiones que había en la ciudad, que no eran más que cuatro. Sobre Gordisone, Ladd, Bronosa y Bouronne había pendones naranjas, aunque este último tenía el escudo visigonote, indicando la posición de Alarico.- Maldita sea...- Dijo para sí. Estaba rodeado de seis hombres de confianza, además de por los centinelas, en las paredes de la cámara. Era una sala enorme, donde hermosas columnas elfas levantaban una bóveda que se alargaba varias docenas de pasos en el interior del Palacio de los Emperadores, al norte de la ciudad de Esselnsee. Había tapices en las paredes, mostrando escenas de batallas pasadas, de los tiempos en que el Imperio conquistara la ciudad. Valientes legionarios, entre héroes de renombre, derrotando a elfos y arrebatándoles aquellas tierras para siempre. Observó la figura de Caludio Julio, primer César de Pridonia, en un telar que representaba la fundación del Imperio... Suspiró. Aquellos hombres habían combatido por la Tierra de Tronia, dado sus vidas, y su memoria, para que él la convirtiera en polvo. En un recuerdo...

- ¿Qué dice la nota, mi Augusto?- El que habló era Prodóximo, César de Pridonia, que portaba su equipo de batalla completo, como si la batalla fuera a comenzar ahí mismo.

- Es Gordisone...- Honorio volvió a suspirar, maldiciendo por dentro.- Se ha salvado media legión, que regresa. Pero los batidores interceptaron un mensaje para Alarico. Va a atacar con la próxima luna. ¡Y yo acabo de perder a seis legiones!- Volvió a dar otro puño sobre el mapa, enfurecido.- Él está en Bourone.- Añadió señalando al pendón naranja.- Pero atacará también desde Ladd y Bronosa. Estad seguros de eso.

- Tenemos legiones de refuerzo, mi Augusto, y armaremos milicia.- El Cónsul Agasta Atiro era el encargado de la guarnición de la ciudad, y bajo su mando había dos legiones. La Novena y la Quinta legiones correspondían directamente al César y a él. Honorio lo observó, tal vez calculando con cuántos efectivos contaban más.

Llevó su mirada hasta Pravianne, donde otras tres banderitas púrpuras simulaban hondear.- Enviad un mensaje al Cónsul Tadío, quiero a sus tres legiones aquí. Ya. En catorce días no llegarán, pero si establecen un sitio, nos serán de ayuda.- Uno de los seis hombres abandonó la sala de inmediato.- Atiro y Prodóximo, preparad a vuestros hombres. Reunid a todo el que pueda levantar un arma, y subirlos a esas murallas dentro de catorce días, porque no vamos a dejar que nos quiten también Esslnesse. Yo nací en esta ciudad, y en ella moriré de anciano, gobernando este Imperio. ¡¿Está claro?!- Ese  último grito no hacía falta, y todos se sobresaltaron. Al momento, saludaron al Augusto, y se marcharon del salón por el final de la bóveda. Honorio se quedó callado primero, pero mientras iba encolerizando dejó de reprimirse las ganas, y lanzó un buen grito de rabia, mientras arrugaba aquel mapa obsoleto, rasgándolo por donde pendones y banderas marcaban puntos estratégicos. Y cuando quedaron clavados sobre la madera de la mesa, sin sentido aparente, Honorio calló de nuevo, dirigiéndose hacia el pendón naranja donde antes estuvo Bouronne, para arrojarlo con ansia al fuego de la chimenea...



Extraído de La Paz de Cartesse
Crónicas de la Guerra de los Mil Años



Para leer la continuación de este relato:

15 enero, 2012

La ciudad de Esselnesse

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Hace tiempo que no vengo por aquí. Voy a tratar de darle vidilla al blog, porque últimamente lo tengo abandonadísimo. He pensado narraros la conquista de Alarico I, Rey de los Visigonotes, sobre Esselnesse, la ciudad pridonia más poderosa de la Tierra de Tronia. Todo ello forma parte de una de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, que por nombre lleva La Paz de Cartesse.
Hoy os traigo el comienzo de ese capítulo del cuento, para ir mostrándolo próximamente.
Además, os dejo el mapa de la ciudad de Esselnsse en ese momento (año 315 en el Calendario del Viejo Mundo), que lo he hecho estos días. A ver si os gusta!












Bourone. Año 315 

Aquel invierno había sido muy duro en aquella región del Mundo. Las estepas que se extendían hacia el sur de la ciudad de Bourone, más allá del Río Bringuidamo, estaban cubiertas de nieve. En aquellos doce largos años, desde que conquistaran la ciudad, jamás habían visto nevar de aquella manera. Las aguas del río bajaban gélidas, con los deshielos de las lejanas Montañas del Anochecer, en oriente, donde terminaba el Viejo Mundo. Ahora corría una ventisca nocturna, que bailaba haciendo remolinos sobre la helada. Aquella primavera no tendrían con qué comer, y Alarico lo sabía tan bien como los millares de soldados que albergaba la ciudad. Un copo de nieve fue a detenerse en su mejilla, haciéndole estremecer. Parecía que iba a comenzar a nevar de nuevo, pero el Rey de los Visigonotes no se inmutó. Su enorme tamaño contrastaba con el de la mujer, que no le alcanzaba la barbilla. Estaban cogidos con ternura, para darse calor, cubiertos con una enorme manta, formando un único bulto sobre las murallas de la ciudad. El paisaje era hermoso, con aquella estepa yerma, completamente blanca, y el cielo plagado de estrellas. La luna alcanzaba a iluminarlo todo desde el cielo, aunque en su recorrer, pronto se ocultaría tras los nubarrones que venían del oeste, amenazando con volver a descargar aquel polvo blanco congelado.

- ¿Qué vamos a hacer la próxima primavera?- Preguntó ella. Su rostro estaba bañado por la plata de la luna llena, y se veía muy hermosa. Era una muchacha joven, que Alarico veía a menudo. Se amaban en secreto, aunque todos lo supieran, pero él no deseaba el matrimonio, pues no quería nada que le atara, distrayéndole de su mayor ambición, conquistar toda la Tierra de Tronia.

- No te preocupes por el grano o el pasto, mi bonita. Aguesta, nuestra Diosa de las Estaciones, está castigando a los pridonios, sin darse cuenta de que los visigonotes también estamos aquí. Pero no importa, deben tener muchos alimentos almacenados en Esselnesse, es la ciudad pridonia más poderosa en la Tierra de Tronia. ¿Cuántas bocas tendrán que alimentar allí?- Se detuvo a suspirar, exhalando un largo vaho que se evaporó en la noche.- Cuando acabe este invierno, honraremos a Aguesta y a Nëmor en los salones de esa ciudad, mi nena, y la próxima primavera será próspera.

Ella no dijo nada, sólo deseó que su Rey tuviera razón, y lo abrazó con cariño. Estuvieron así un poco, observando aquel paisaje desolado, mientras caían los primeros copos de nieve, traídos con la brisa. Había deseado tanto ese momento, y no pensaba dejar que aquel invierno helado se lo estropeara. Al poco de ocupar Bourone, Estilicón, César de Pridonia, había establecido un asedio al sur de la ciudad, que duró cinco años. Pero durante el tercer año de sitio, Alarico logró convencer a los señores visigonotes que aun vivían al otro de la muralla. Por el este, las bestias se acercaban, y aquello era insostenible, así que al fin los últimos visigonotes se le unieron, y con el comandándolos, lograron conquistar los territorios pridonios al este de la Tierra de Tronia. Así se hizo con Gordisone desde Meridia, dando un duro golpe al Imperio, pero cuál fue la sorpresa del Rey Visigonote cuando se enteró de que Estilicón había muerto, agonizando en su lecho de algún mal que nadie supo curar. Aquella noche celebraron mucho en los salones de Gordisone. Sin Estilicón, el sitio duró dos años más, pero no lograron nada. Alarico había conquistado Ladd a occidente, Bronosa al sur, el Bosque de Lindsey, y aunque había sido incapaz de tomar Firlanitx, tenía rodeada Esselnesse. Y pensaba ver entrar la primavera desde allí. La luna terminó alzándose en el cielo negro, ocultándose tras aquella nube que terminó por cubrirlo todo. Ya sólo faltaban catorce noches. Con la luna nueva sus ejércitos de Ladd, Bronosa y Bourone se encontrarían ante los muros de la ciudad pridonia de Esselnesse, y no les darían tregua. 

Extraído de La Paz de Cartesse 


Para leer la continuación de este relato:



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04 diciembre, 2011

La invasión de Alarico I

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El otro día os mostraba el plano de la Tierra de Tronia en el S. IV, pero he ido más allá. Para poder ambientar bien el cuento, he marcado los ataques que hicieron los visigonotes para conquistar estas tierras, y los intentos pridonios de evitarlo. Como imagino que es un poco lioso, he puesto el texto explicando la invasión.
A ver si os gusta!!!
Os recuerdo que este plano sirve para ambientar La Paz de Cartesse, una de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, pero además, engrosará la cartografía de Mi Mundo, que podeis encontrar en el Atlas Histórico.




28 noviembre, 2011

Tierra de Tronia

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Hola!!
Como sabeis, estoy trabajando en una nueva Crónica de la Guerra de los Mil Años. Su nombre es La Paz de Cartesse. Ya os he hablado de sus dos personajes protagonstas, Alarico I, Rey de los Visigonotes, y Honorio, César Augusto de Pridonia. Para ayudarme, y ayudaros, a ambientar el cuento, estoy trabajando en los mapas de la invasión visigonote, en el Siglo IV, durante la Guerra de los Mil Años.
Este mapa que os muestro es en ese momento, con las principales ciudades y pueblos que habitaban los pridonios y visigonotes por ese tiempo.
Pronto os muestro el plano de los movimientos de tropas durante la conquista!!


Para saber más sobre este cuento:

20 noviembre, 2011

Monográfico: Honorio, Augusto de Pridonia

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 * Nota: Para orientarse con los lugares, consultar plano del Viejo Mundo AQUÍ


Flavio Honorio, Cónsul de Esselnesse y Bronosa, Augusto de Pridonia
(Esselnesse, 284 - Cartesse, 358)


Honorio nació en Esselnesse, en el corazón de la Tierra de Tronia, y fue uno de los hijos, junto a su hermano mayor, Arcadio, de Teodosio I, último César y Emperador de Pridonia. A la muerte de Teodosio, en 295 tras una larga enfermedad, le dejó el imperio a sus dos hijos, y así Honorio fue nombrado César Augusto, a la edad de 10 años. Como el imperio era tan inmenso, y difícil de llevar, y ante la imposibilidad de decidirse por uno, Teodosio I, decidió que sus dos hijos heredaran el Imperio, y que gobernaran juntos. Los dos hermanos se llevaron bien, salvo en algunas ocasiones. Así, Arcadio fue llevado al este, a hacerse cargo de los ostrogonotes y helenos, mientras que Honorio fue llevado a Cartesse. A ambos se les asignó un maestro, al que nombraron César, y que les sirvió como comandantes de todas las tropas. Estilicón fue el maestro de Honorio, quien le enseñó a combatir y a gobernar. Y aunque Honorio y Arcadio siempre mantuvieron el poder, en ese año el Imperio de Pridonia se convirtió en una Tetraquía. Honorio creció a la sombra de Estilicón, hasta el punto de que lo hizo casar con su hija María, y aunque aprendió mucho de él, siempre deseó acompañarlo a presentar batalla a los visigonotes, que ocupaban el este y el norte de la Tiierra de Tronia, después de que en el año 300 cruzaran el Limes (vieja la Muralla de los Reyes). En 304, harto de los impedimentos de Estilicón, Honorio decidió partir a la Tierra de Tronia, para vérselas con Alarico, que hacía llamarse Rey de los Visigonotes. La batalla se libró en Esselnesse, la mayor ciudad pridonia en la Tierra de Tronia, y su ciudad natal. 305 fue el año en que los visigonotes la conquistaran, y Honorio, viéndose derrotado, huyó de regreso a Cartesse. Poco después, tal vez porque no soportaba tal humillación, Honorio mandó arrestar y matar a Estilicón. Lo hizo en un arrebato, pues quería ejercer el poder legítimo que éste le había usurpado, y así en 308 acabó con su vida. Aquello significó casi el campo abierto para Alarico, que en el año 319, tras una larga campaña, conquistó la ciudad portuaria de Pravianne. El Rey visigonote, robando una flota pridonia, cruzó el canal, y desembarcó en la Gran Isla de Pridonia. Honorio entonces se temió lo peor. Sus legiones estaban dispersas, y muerto de miedo, ordenó que todos regresaran a Cartesse, a defenderla. Alarico no tardó en llegar hasta allí con un numeroso ejército, para establecer un largo sitio. La firmeza de las legiones pridonias, y la libertad que los habitantes de Cartesse tuvieron, con el puerto libre, y con Alarth como fuente de aprovisionamiento, mantuvieron a los visigonotes fuera de sus muros hasta 339, cuando aparecieron los elfos. La mismísima Señora Mielina, Reina de Eslián, con quienes mantenían una alianza desde hacía más de un siglo, dijo venir a apoyar la paz entre pridonios y visigonotes, y Honorio, viendo que no podría acabar con Alarico, fio en los elfos su mejor arma. Los elfos, juntos a los enanos, acudían a firmar un tratado que los uniera a todos, pues seguir combatiendo entre ellos, teniendo todos un enemigo común iba a terminar mal. Así, Alarico firmó la paz a regañadientes, y Honorio y él se aliaron a los elfos, enanos y demás pueblos libres del Viejo Mundo contra los vesorianos. Lo llamaron la Paz de Cartesse (339) y supuso el comienzo de la reconquista del Viejo Mundo, que terminaría con las bestias más de un siglo después. Honorio, tras aquello, partiría a combatir a la Tierra de Tronia a los vesorianos, pues ya habían cruzado el Limes también, y hostigaban a los visigonotes, ahora aliados suyos. Al final murió en 458, en su palacio de Cartesse, sintiéndose orgulloso de haber podido mantener a Pridonia libre...


Honorio es un personaje de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, en concreto de La Paz de Cartesse, el cuento en el que estoy empezando a trabajar. Espero pronto poder contaros más cosas. 
Puedes leer también sobre Alarico I.

19 noviembre, 2011

Monográfico: Alarico I, Rey de los Visigonotes

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* Nota: Para orientarse con los lugares, consultar plano del Viejo Mundo AQUÍ


Alarico I, Rey de los Visigonotes
(Ghen, 270 - Ghen, 346)

Nace en Ghen (vieja Guenburgo), territorio pridonio al este de la Muralla de los Reyes, pues allí habitaba su pueblo, los baltingos, un grupo de gonotes que moraban las tierras al norte de Tronia, a este y oeste de la muralla. Tiempo atrás, en 204, se libró la Batalla de Roncesvelle, en que su pueblo luchó a favor de los pridonios, en contra de otros gonotes. Tras aquello, se levantó la Muralla de los Reyes, que los pridonios llamaron el Limes, que significaba frontera. Cuando tenía veinticinco años acaudilló a un ejército, aliado de los romanos, y se autoproclamó único Rey de los gonotes (295). Logró hacerlo sin que Honorio y Arcadio, Augustos de Pridonia, lo supieran, pues no eran más que unos niños. Así, Alarico, tras pactar con los pueblos baltingos, cruzó la Muralla de los Reyes y marchó sobre los territorios que los visigonotes aun mantenían, pues los vesorianos los hostigaban por el este. Allí los unificó a todos, algunos comprados, otros derrotados, y los demás aliados por miedo. Alarico I se llamó, y fue conocido por el deseo de amasar más tierras. Cuando tenía el gobierno de los visigonotes, hizo un intento fallido de atacar el norte de la Tierra de Tronia (299), donde habitaban los baltingos, a modo de federados con Pridonia. Pero ante aquello, los pridonios expulsaron a todos los baltingos al otro lado de la Muralla. Pero en el año 300, lograría cruzarla, atacando Meridia (vieja Puerta de los Caballeros). Logró asediarla por ambos flancos, cruzando en persona el Bosque de la Calma, al sur de la Muralla, y atacando desde el este con una gran hueste visigonote. La caída de Meridia hizo que el Imperio de Pridonia se fijara en él, y desde ese momento Honorio, Augusto de Pridonia, y su esbirro, Estilicón, serían su mayores enemigos. Alarico logró conquistar poco a poco la Tierra de Tronia, y en 319 cruzó el canal en naves pridonias, pues los visigonotes no eran diestros en el mar, desembarcando en la Gran Isla. Los ejércitos pridonios fueron inútiles, y al final Alarico logró alcanzar Cartesse. El asedio duró muchísimo tiempo, y ninguno de los dos cedió. Honorio, que permaneció allí, con Cartesse sitiada, logró aguantar, pues Alarth siempre fue libre, a pesar de los intentos visigonotes de conquistarla. Y el odio entre ambos creció, hasta que en 339 Honorio le pidió la paz a Alarico, pues los elfos de Laentis-Anne, y los enanos de las Montañas del Anochecer se lo habían pedido. Alarico, viendo que si rechazaba la oferta, Honorio se aliaría a los elfos, aceptó el trato. Ese año se firmaría la Paz de Cartesse, y desde entonces los pueblos libres combatirían a los vesorianos. Pero Alarico, durante el tratado, hizo prometer a Honorio que después de aquello, le entregaría su vida, pues Cartesse habría caído en sus manos si los elfos no hubieran intervenido. Además, le exige que tras su muerte él sea el general máximo de las legiones de Pridonia. Con todo ello, y para asegurar la alianza, Honorio le entregó a su hermanastra, Aelia Gala, en matrimonio. Ella nunca lo amo. Su muerte llegó en 346, tras una victoriosa campaña, en que expulsaron a los vesorianos del norte de la Tierra de Tronia, que en aquel tiempo casi la habían conquistado. Su último deseo se cumplió, y falleció en Ghen, su aldea natal, a la edad de setenta y seis años.



Alarico I es un personaje de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, en concreto de La Paz de Cartesse, el cuento en el que estoy empezando a trabajar. Espero pronto poder contaros más cosas. 
Mañana os traigo a Honorio!!

06 noviembre, 2011

Héroes de la Guerra de los Mil Años

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Ésta es la Relación de Grandes Héroes y Villanos de la Guerra de los Mil Años, en que os enumero a las grandes personalidades que participaron en la contienda. Aun estoy trabajando en ella, así que iré actualizándola al ir completándola. No significa que estos sean los únicos personajes importantes en la historia, sólo aquellos que alcanzaron más fama y renombre. Advierto que puede contener spoilers, esto es, información que no debiérais saber sobre las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, pero me arriesgaré ;)

La última actualización de esta relación de héroes y villanos fue el 11 de noviembre de 2011.




Relación de Grandes Héroes y Villanos 
de la Guerra de los Mil Años

Relación de grandes héroes y villanos de la Guerra de los Mil Años



Alarico I, Rey de los Visigonotes
Älassar Magno, Rey de Ilhan, y Señor de los Desiertos de Ceniza y de Perittia

Athal, Señor de la Marca de Utha: (Rordam, -197 - Utha, -57) Athal nació en Rordam, la ciudad de cual soberanía regentaba su padre. Cuando los pridonios la conquistaron, en -120, fue nombrado Señor de la Marca de Utha, y encomendado por la misma Señora Mielina, a defender la Península de Ëslinor de los pridonios. Participó en ambas batallas, durante la caída de Rordam (-120), y en -57, cuando los pridonios conquistaran Utha, matándole.

Azarus, Gran Brujo de Teth Nolin
Azräel, el Ángel

Barraghok, Señor de la Tribu del Hueso Roto: (Monte de la Tribu del Hueso Roto, 387 - Paso de los Abismos, 425) Barraghok fue un orco que nació en el monte de la Tribu del Hueso Roto, y que pronto ganó notoriedad, enfrentándose a su Señor, en 409, por el poder de la tribu. Tras acabar con su vida, se hizo con el mando de la tribu, que representaba el mayor aliado de los vesorianos en el sur de las Montañas del Anochecer, pues protegían el Paso de los Avismos, que unía el Viejo Mundo con los Páramos de las Estrellas. Barraghok, que sabía la pieza clave que representaba en el juego, se mantuvo firme y fiel al Ladrón de Almas, deteniendo a los enanos hasta el año 425, cuando por fin la alianza entre enanos, hombres y elfos de todo el Viejo Mundo logró derrotarlo. Al parecer, fue el mismo Thor-Lunn, el Rey Único, quien acabó con Barraghok tras un combate en que éste supo hacerle frente.

Césaro, Pretor de Cartesse: (Cartesse, -79 - Cartesse, -22) Césaro fue un importante militar de la República de Cartesse, que conquistó grandes territorios en la Península de Ëslinor a los elfos de Laentis-Anne, participando él mismo en batallas tan cruciales como las conquistas de Utha, en -57, y la Batalla de las Tortugas, en -46, cuando tomó el sur de la ciudad elfa de Prolia, fundando allí Gran Prolia, para la República de Cartesse. Césaro fue además, padre de César Augusto, primer Emperador de Pridonia (-27).

Claudio, Emperador de Pridonia
El Ladrón de Almas, Da-Lao

El Ladrón de Almas, Hëdor: (Karah, la Ciudad Oscura -1054 - Iftir, -229) Hëdor fue el Señor de Karah, la Ciudad Oscura, y de todos los Páramos de las estrellas, desde el Siglo XI hasta su muerte, en -224. Su extrema longevidad se debió a que era el portador de la Ladrona de Almas, una espada mágica, que además le daba su nombre. Atacó la Tierra Oriental de Catai, pero rechazado por los elfos de Gelidén, y los hombres de Catai, decidió atacar el oeste, desencadenando así la Guerra de los Mil Años. Hëdor, que comandó a todos los vesorianos, ocupó las Montañas del Anochecer, aliándose con los pielesverdes, y estableciendo fuertes puntos defensivos, como la Torre de Gorloth (-397) en el norte. Pero cuando por fin se decidió a invadir el Viejo Mundo, atacando Iftir con un numeroso ejército, Da-Lao, uno de sus propios hombres, lo derrotó en combate, dándole muerte y ocupando su lugar (-229).

Evilized, el Demonio Resentido imaginado en la Envidia de Orgod

Fannygorn, el Supremo: Fannygorn fue un poderoso demonio que Odín, la Bella, trajo al Mundo, durante la Batalla de Aluadinia, en el año 52. Era un monstruo gigantesco, cuya breve aparición desató las plagas y peores epidemias, además de la Tormenta de los Tres Años, que desoló el Mundo entero por ese tiempo. Vivía preso en el Libro de las Bestias, y fue invocado una vez más, durante la Batalla de las Bestias (456), cuando desapareció con el libro.

Ghundard, Señor de la Calavera Llameante
Honorio, Rey de Esselnesse y Bronosa, César de Pridonia
Koragk, Matabestias
Lendaia, la bruja del pelo azul
Mielina, Reina de Eslián, Señora de la Alta Estirpe de Laentis-Anne
Mileto, Rey de Silera

Odín, la Bella: (Bosque Oscuro de Alorn-Toth, -516 - lugar y fecha de muerte desconocidos) Odín fue una bruja que nació en el Bosque Oscuro de Alorn-Toth, entre los gonotes, pero su familia huyó hasta la Torre de Ihren, pues los vesorianos se aceraban a su bosque. Allí creció y vivió Odín, y siendo ya anciana, encontró la forma de mantenerse joven, y vivir para siempre. Consiguió una planta cuyas flores le daban la juventud y la belleza más increíbles, y además, le permitía evitar la muerte. Cuando el Ladrón de Almas la encontró en la Torre de Ihren, decidió mantenerla a salvo, pues Odín sabía cómo traer demonios al Mundo, y ése era un bien que los vesorianos apreciaban. Así, se unió a las bestias, y las siguió en su invasión del Viejo Mundo. Al final Odín terminaría recluida en la Torre Invisible, en el Bosque de las Brujas, nadie sabe hasta cuándo... Ella traería a muchos de los demonios que el Ladrón de Almas mandó a la guerra, incluso participó en algunas grandes batallas, como la captura de Lanthas, durante la Batalla de las Almas en -15; en la Batalla de Aluadinia, en 52, momento en que invocó a Fannygorn, el Supremo, por vez primera; y en la Batalla de las Bestias, cuando lo hizo por vez segunda...


Ptolomeo, I Faraón de la Dinastía Ptolemaica: (Ilhan, -367 - Tebas, -30) Ptolomeo fue un aristócrata y militar heleno, que junto a Älassar Magno conquistó los Reinos de Perittia a los aqueménides (-332). A la muerte de Älassar Magno, Rey de Ilhan y Leraro, y Señor de los Desiertos de Ceniza y los Reinos de Perrittia, estallaron las Guerras de los Diádocos, pues todos los sucesores, incluido Ptolomeo, se disputaron el imperio que dejaba. Ptolomeo, viendo que hacerse con el imperio era imposible, se aseguró de proteger los Reinos de Perittia. Así, cuando en -305 la guerra terminara, sería nombrado Primer Faraón de la Dinastía Ptolemaica de Perittia. En aquella tierra, que antaño perteneció a los elfos de Gelidén, quienes adoraron a Sshul, Dios de la Muerte, ahora se decía maldita. Allí aun quedaban muchos vampiros, descendientes de aquella civilización ya extinta, y por ello, Ptolomeo cayó bajo la sombra de Sshul, y fue convertido en vampiro por una de sus amantes. Así, éste alcanzó la no vida, y su muerte no llegó hasta el año -30, cuando César Augusto, que sería más tarde el Primer Emperador de Pridonia, lo lograra derrotarlo, anexionándose los Reinos de Perittia, como una provincia pridonia.

Quíos, Martillo de Acero: (Kron-Odor, - 607 - Karak-Athor, 237) Quíos nació cuando los enanos aun moraban la Superficie, y sus reinos se extendían por todas las Montañas del Anochecer, y aun hacia el sur, sobre las Montañas de los Lamentos. Cuando Thüril, el Rey Único, decidió huir de la superficie en -600, pues se aproximaban los vesorianos, los Reinos Enanos del sur decidieron quedarse. Kron-Odor fue uno de ellos, donde vivía Quíos. Los enanos oscuros, los llamaron, pues se rebelaron contra el resto de Reinos Enanos, y jamás se ocultaron bajo la montaña. Pero entre ellos no siempre hubo paz, llegó el momento en que las disputas comenzaron, sin saber qué camino seguir, y si seguirlo juntos, pues aquellos reyes enanos ya no debían obediencia a un único soberano sobre ellos. Así estalló la Guerra del Acero, que terminaría cuando Quíos los unificara a todos, ya por la fuerza o bajo alianzas dudosas, sometiéndolos al fin a todos, y terminando con la guerra, en -98. Quíos entonces decidiría unirse a los vesorianos, y para junto a ellos, someter a los habitantes del Viejo Mundo. Pero los enanos en realidad nunca desearon descender de sus montañas, y aunque Quíos combatió junto al Ladrón de Almas en diferentes ocasiones, no logró demasiadas victorias. Al final moriría durante la batalla de Karak-Athor, en 237. Quíos, Martillo de Acero, como sería nombrado en contrapartida al Rey Único, reconquistaría la ciudad de Burgheon (-112) a los helenos, poco antes de convertirse en Rey de los enanos oscuros.

Teodorico, el Ámalo, Rey de los Ostrogonotes: (Amalia, 36 - Düredar, 102) Teodorico fue un hombre perteneciente a la rama de los gonote, que reuniendo un poderoso ejército, cruzó las Montañas Desoladas, invadiendo la Meseta de Issonia. Conquistó la Ciudad-Estado de Düredar (75), y ocupó todas aquellas tierras que desde hacía siglos pertenecían a los helenos, aquellos que se hacían llamar issonios. Ambos pueblos se mezclaron, y la civilización resultante fueron los ostrogonotes, que siempre vieron en Teodorico como su fundador.

Thor-Lunn, el Rey Único: (Karak-Lunn, 13 - Karak-Lunn, 684) Thor Lunn nació en el Subsuelo, pues seis siglos atrás Thüril, el Rey Único y soberano de todos los enanos había decidido huir de la Superficie, pues comenzaba la Guerra de los Mil Años, y no estaba dispuesto a soportarla. A su muerte en 116, Thor Lunn, que contaba 103 años, fue nombrado Rey Único, y decidió regresar a la Superficie, para recuperar sus Reinos sobre la montaña, y a expulsar a las bestias y pielevesverdes, que ocupan aquel territorio desde que se marcharan. Thor Lunn marchó a la guerra, participando de importantes batallas, como la defensa de la Torre del Recuerdo en 211, la reconquista de Karak-Athor, en 237, o la Batalla de las Bestias, en 456, cuando los vesorianos fueron finalmente derrotados.

Thüril, el Rey Único

Ulara, el Demonio Resentido imaginado en la Tristeza de Orfgod: (Teth, Nolin, -1253 - lugar de su muerte aún desconocido, 1269) Ulara fue uno de los Demonios Resentidos, predestinados a destruir el Mundo para Orfgod, un poderoso Dios. Fue invocada mucho antes del comienzo de la Guerra de los Mil Años, en la Torre de Teth Nolin, en -1253, pero se vio implicada en la contienda, pues el Ladrón de Almas le pidió a Azarus, gran Brujo de Teth Nolin que les ayudara. Ulara aun no estaba preparada para la devastación que marcaba su destino, pero aun así, participó en notables momento, como la Batalla de las Almas, cuando las bestias tomaran Lanthas, en -15.


25 octubre, 2011

El Ritual de las Trece Brujas

1 comment
Últimamente estoy trabajando mucho en las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, concretamente en el Creador de Mundos, que trancurre en el año 52, cuando el Ladrón de Almas conquistó Aluadinia, invocando a un poderoso demonio que casi la destruye.
Hace tiempo que no aparezco por aquí, así que al menos quería dejaros este fragmento del cuento, que además, creo, será el prólogo a las Crónicas, anque aun no estoy seguro.



Como dictaron las profecías, ha llegado el momento, Fannygorn se aproxima, asomándose desde el infinito, otorgando exclusivos poderes de los dioses, a sus seguidores mortales más fieles...

Y allá, en el negro horizonte, en el fondo de la oscuridad, se levantan los mortales teniendo a sus firmes pies invocados demonios, de horrorosas formas y terribles aspectos, con sus enormes y escuálidas alas rojas o negras, sacados de otras dimensiones, con la fuerza de Fannygorn...

Y entonces se cumplirá la eterna promesa, aquellos ridículos mortales, esbirros de “El Supremo”, levantarán la gran puerta, la unión entre el mísero mundo terrenal en que mi atrapada alma se encuentra, y el más allá: la tierra del lamento y el inocente sufrimiento, la dimensión demoníaca que atraerá demonios del porte de montañas, que dejarán un rastro de muerte y corrupción a su paso, huellas marcadas por el dolor de miles de generaciones innecesarias, cuyos descendientes se olvidarán de lo que fue su estúpida vida en armonía e inalterada paz... ¡Escuchad esta palabra, esta ridícula palabra! ¡Oh sí escuchadla, porque su significado va a quedar, por la mano de Fannygorn, olvidada en la memoria de las leyendas y los cuentos para asustar!... 




Gurrein Lunvar durante el Ritual de las Trece Brujas
(extraído del Libro de las Bestias)

18 septiembre, 2011

Crónicas de la Guerra de los Mil Años

0comentarios
Hola!
Vengo a contaros progresos que he ido haciendo estos meses en las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, a cuya escritura he regresado tras un pequeño lapso. Como sabeis, el cuento está formado por varios relatos acontecidos a lo largo de un periodo de, aproximadamente, un milenio. Durante aquel tiempo, las bestias invadieron gran parte del Viejo Mundo, en un momento en que sus habitantes, hombres y elfos, estaban en plena expansión. A lo largo de ese tiempo se sucedieron cruentas guerras en todo el Viejo Mundo, y todos sintieron sus azotes... Cuando las bestias amenazaron con la conqusta total, los hombres y los elfos se unieron bajo una misma bandera, e hicieron retrocederlas. La guerra terminó tras la llamada Batalla de las Bestias, acontecida en las Torres de Isnara, cuando los vesorianos fueron expulsados del Viejo Mundo.

Así, a lo largo de todo el cuento, voy contando lo que les ocurría a algunos de sus protagonistas, pues innumerables son los personajes y lugares de esta historia. Para explicarlo mejor, para mostrároslo, he hecho un plano del Viejo Mundo, con los diferentes movimientos de las poblaciones, las conquistas y los exilios... Son doce planos consecutivos de todo el Viejo Mundo, y el norte del Continente Nuevo de Ülathar, pues hasta allí se apreciaron las consecuencias de la Guerra de los Mil Años. Os los muestro más abajo.
Además, he hecho una Línea del Tiempo de la Guerra de los Mil Años, con los principales hitos ocurridos durante este periodo oscuro. En ella se presentan ordenados cronológicamente para organizar mejor el cuento, y facilitar la lectura. También os la muestro más abajo en esta entrada.

Ya tengo escritos algunos de los relatos que formarán el cuento, tengo otros a medias, y varios en la cabeza. Se ordenan cronológicamente de la siguiente manera, atendiendo al calendario de los hombres del Viejo Mundo.

-397  
La Torre 

-308 
La Torre del Recuerdo 
La Corona Radiante I  

-74  
El Palacio de las Cigüeñas 

-3 
Ilan'Dui 
La Corona Radiante II  

52  
El Creador de Mundos 

117 
El Paso Norte del Muro de Ëslinor 
La Corona Radiante III  

196 
Koragk, Matabestias 
La Corona Radiante IV 


208
El Secreto del Monstruo

209 
Thor-Lunn, el Rey Único
La Corona Radiante V  


300
La Paz de Cartesse

456
La Batalla de las Bestias
La Corona Radiante VI  




Por supuesto, este índice no es definitivo, probablemente surjan otros relatos para narrar. Espero pronto poder contaros más sobre este cuento que me tiene entusiasmado. Contar lo que ocurre en todo un continente de Mi Mundo, a lo largo de mil años, no es fácil, pero estoy disfrutando muchísimo.
Tanto, que incluso estoy escribiendo algunos relatos paralelos, que no se incluirían en la historia final, pero que responden algunas preguntas de ella.

A continuación os muestro los planos del Viejo Mundo durante la Guerra de los Mil Años, y la Línea del Tiempo con los principales hechos ocurridos durante ella.
Espero que os gusten!!


Viejo Mundo durante la Guerra de los Mil Años




Línea del Tiempo de la Guerra de los Mil Años





Para saber más:



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Bienvenid@ al Blog de la Leyenda de Golöel. Aquí encontrarás una puerta a la fantasía, todo un mundo en la imaginación. Éste es mi blog personal, donde os voy mostrando todos los progresos en Mi Mundo. Además, os enseño algunas otras cosas mías que con vosotr@s quiero compartir. Espero que os guste lo que he hecho, como a mí me gustó hacerlo...
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